Blog de Alfonso Roldán Panadero

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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

lunes, 9 de diciembre de 2013

El Mundo no sabe que la risoterapia es algo serio


Rosa, profesora de risoterapia en una foto de Fran Lorente.
Rosa Gómez Aguilera es una psicóloga, profesora de risoterapia, de 55 años que ya ha cumplido los veinticinco como colegiada. Es madrileña de pura cepa de La Conce (barrio de la Concepción). Es una mujer curiosa, evidentemente con sentido del humor, que encontró la vocación en su infancia. Era pequeña cuando padeció la polio y sus padres encontraron a alguien que la curó radicalmente.
Como trabajadora autónoma, sufre los problemas de este colectivo. Desde esas contabilidades que tienen que cuadrar al céntimo, a esos horarios que coinciden con situaciones familiares complicadas. Pero se aplica lo que enseña y se enfrenta a los problemas “desde lo positivo. Desde lo negativo es complicado enfrentarse”.
En una primera etapa de su vida profesional impartió cursos de formación de docentes, salud laboral, estrés y educación en Navarra. Después ha trabajado para ministerios (como el de Vivienda, Igualdad, Trabajo), para la Comunidad de Madrid… Precisamente fue la Comunidad de Madrid quien eligió el título de Risoterapia que ha venido impartiendo a través de Comisiones Obreras de Madrid y que tantos comentarios peyorativos ha generado en la ignorancia de algunos medios de comunicación enfrascados en la campaña mediática antisindical.
Con todo, Rosa ríe y sonríe: “las arrugas de la risa son bonitas”, proclama.

Reír es bueno

La risoterapia es una disciplina terapéutica que consiste en producir beneficios mentales, emocionales y somáticos por medio de la risa.

Se enmarcaría dentro de la llamada psicología positiva, cuyo principal precursor es Martin Seligman. La psicología positiva estudia e investiga los efectos del optimismo, el humor o las emociones positivas sobre los estados físicos y psíquicos del ser humano, y cómo las emociones positivas pueden ser canalizadas hacia la prevención de la aparición de trastornos y mejorar la calidad de vida y bienestar de las personas.

Los efectos fisiológicos de la risa son similares a los que se tienen con un ejercicio aérobico moderado. Las carcajadas no sólo ejercitan la musculatura del cuerpo, sino también la de los órganos.
Reír fortalece el músculo cardiaco, triplica el número de respiraciones por minuto habituales, dilatando los bronquios y alvéolos.

Provoca relajación del tono muscular, con lo cual se alivian los dolores. Además, el cerebro movido por las emociones positivas, produce endorfinas ejerciendo un efecto analgésico en los órganos, músculos y articulaciones, así como un efecto sedante en la esfera linfática que produce relajación y bienestar.

Cualquier periodista con interés podría consultar en el Colegio de Psicología de Madrid sobre este asunto. De hecho en el último número de diciembre de la revista del Colegio aparece el grupo de psicólogos de risoterapia (página 24).

El tono peyorativo de la caverna mediática

(Montaje) Pedro J. así parece otro.
La campaña antisindical de algunos medios de comunicación ha llegado, desde la ignorancia, a criticar prestigiosos cursos de formación impartidos por Comisiones Obreras de Madrid. Especialmente el periódico El Mundo (que recibe subvenciones para impartir cursos de chino mandarín) y Telemadrid han venido hablando de la risoterapia en un tono escandalosamente peyorativo, cuando se trata de una disciplina psicológica que busca estrategias y técnicas para personas con dificultades de comunicación, como enfermos terminales o niños en riesgos de exclusión. El objetivo de la risoterapia, como nos explica Rosa Gómez, es “promover la salud y el bienestar físico y social, siguiendo los postulados de la Organización Mundial de la Salud”. Es el mismo objetivo que busca, por ejemplo , la ONG Payasos sin fronteras.

Rosa Gómez es psicológa freudiana. No deja de reír y sonreír cuando explica, orgullosa y llena de dignidad, en lo que consiste su trabajo docente. Lleva muchos años en el tajo y ha aplicado a la curación o al alivio del dolor áreas alternativas como la musicoterapia o la terapia con animales. La praxis demuestra que “situaciones con muchas dificultades pueden ser curadas de forma diferente a la ortodoxia”.

(Montaje) A los políticos les hace falta encontra su clown.
Ha trabajado con enfermos terminales y personas que los atienden siguiendo la estela de la doctora Kubler-Ross, la mayor experta en el mundo sobre muerte y cuidados paliativos, empeñada en que se afronte el final de la vida con serenidad y hasta alegría.

Rosa Gómez explica que los cursos que imparte (como el realizado por CCOO de Madrid) van dirigidos a personas o colectivos en situaciones de riesgo como psicólogos o trabajadores de calle…, profesionales que conviven con situaciones de estrés. “Son profesionales formados profesionalmente”, insiste.

Yo. Podemos colaborar con Doctores Sonrisas.
También son cursos muy importantes para cuidadores de familiares con enfermedades terminales o discapacidades. “Estas personas viven con un estrés tremendo. Son silenciosos. Se acuestan los últimos porque dejan preparado todo y se levantan los primeros. No tienen tiempo para su ocio. Necesitan mucho apoyo. Son personas con estados depresivos muy grandes, enfrentados a su vida a la muerte”.

Nuestra psicóloga se proclama seguidora del doctor Patch Adams, de quien se hizo la famosa película interpretada por Robin Williams. Adams es un médico estadounidense rompedor que utilizó la nariz de clown como herramienta de curación, para quien la risa es una emoción que provoca electricidad en el cerebro, que a su vez genera endorfinas, las cuales tienen un sinfín de beneficios y favorecen las curas, reducen el estrés y la reactivación cardiovascular.

Rosa también recomiendo la risa “a políticos y directores de periódicos. La risa es buena para la salud. Sube la autoestima”, pero explica que la risa “es con otros. Es algo humano. Es una forma de apego. Hay que preguntarse quién perdió la risa”. Y anima a hacer cosas ilimitadas, “ese espacio que parece que sólo le está permitido a los artistas”.

Frente a esta sociedad en crisis, gris, Rosa reclama un mundo de color y citando a Dorothy, la protagonista de El mago de Oz, “hay otro mundo al otro lado del arco iris”. Y explica que aún en situaciones de crisis, los espacios pueden ser de color y amor. Todo tiene sus luces y sus sombras. Ni todo es negro ni rosa. La realidad tiene todos los colores. La felicidad no implica que no haya momentos de tristeza. Son emociones y hay que adecuarlos a las circunstancias”.

Y nos despedimos de nuestra risoterapeuta habiendo generado endorfinas y experimentado desde la sonrisa hasta la carcajada.

Y aprovecho para recomendar a todo el mundo a que busque y encuentre el clown que lleva dentro. Hasta las personas más indignas si lo buscan, lo encuentran. Encuéntrenlo y pónganse una nariz colorada, y ya de paso colaboren con los doctores sonrisas.

Seguiremos informando...

¡Ah! Ahí va este video de Macaco, que también viene a explicar lo que es la Risoterapia:

viernes, 6 de diciembre de 2013

La lotería de Navidad


Los recuerdos de infancia de estos días me llevan a mis padres escribiendo christmas e intercambiando participaciones de lotería de Navidad. A mí abuelo materno preparando una infinita lista de números para tenerla el día 22 perfectamente preparada. Una lista en la que siempre faltaba un número: el décimo clandestino que jugaba a escondidas del mundo. Uno de sus grandes secretos…

Debió ser el entorno el que me afectó porque el único juego de azar en el que participo es la lotería de Navidad. Y es cierto que sigo intercambiando números desde hace muchos años con gente que aprecio y me aprecia. En el fondo es una manera de mantener un vínculo, una excusa para mantener un contacto, para decirnos que seguimos bien, o mal, pero en la brecha. Aunque es cierto que con los años muchas personas han ido dejando de estar en la brecha.

Y toca, la lotería de Navidad toca. No saca de pobres, pero toca.

Con la llegada del euro padecí una pequeña crisis, que la musiquilla que entonaban las criaturas de San Ildefonso no era lo mismo con los euros que con las pesetas. Poco a poco he ido remontando pero si pienso en run run de fondo que invade todo, me siguen apareciendo las pesetas.

El sorteo está repleto de costumbres, tradiciones, anécdotas, supersticiones. De una puesta en escena única con los lustrosos bombos en el salón de loterías, programaciones especiales en la radio y la televisión, cientos de periodistas alertas para asaltar a los ganadores y cientos de directores de sucursales de bancos a lo mismo. Internet le ha quitado un poco de encanto a la cosa, que en el momento ya sabes cómo va la cosa hasta de la pedrea.

Y es que es un sorteo con solera. Aunque viene muy de lejos, fue en 1892 cuando apareció por primera vez la denominación “Sorteo de Navidad”. Si las esperanzas se encuentran en cada poseedor de una participación de lotería, los nervios están en los niños y niñas de San  Ildefonso, encargados de extraer las bolas y repartir la suerte.

Fue el 9 de marzo de 1771 cuando por primera vez un alumno de esta benéfica institución, el niño de siete años, Diego López, sacó y cantó el premio. Desde entonces los niños de esta institución han colaborado en el sorteo. Y desde 1984, también las niñas. Son horas y horas de ensayar lectura rápida de números y destreza con las bolas.

Pues eso, voy a ir rematando participaciones y décimos para intercambiar, que no para regalar. Que las cosas bien hechas, bien parecen.

P.S. El anuncio de este año de la Lotería es patético. Ha tenido mucho impacto por patético. Otra cosa patética hecha con mis impuestos. Claro, ha hecho que la creatividad se haya desbordado. En fin, aquí os pongo la realidad de lo ocurrido con la agencia de publicidad:


martes, 3 de diciembre de 2013

El enigma del Euskera en el “Euskararen Nazioarteko Eguna”


Lo divertido del mundo es ser una Torre de Babel.
Allá por la EGB recuerdo que estudiamos las lenguas y dialectos de la península. Todo tenía su origen del latín, previamente del griego. También los árabes dejaron una buena huella lingüística. Cuando llegaba el turno del euskera (que yo creo que en el libro decía vascuence), nadie tenía ni idea de dónde provenía ese idioma. Era un enigma digno de Cuarto Milenio. Ahora he visto que, en realidad, el gran enigma es cómo sobrevivió el euskera al Imperio Romano y al latín después de convivir. Y claro, hoy que se ha celebrado el Día Internacional del Euskera me parecía el momento oportuno de pensar un poco sobre ello.

Pienso que las lenguas, los idiomas, son instrumentos, herramientas para la comunicación; pero al tiempo pienso que son un bien cultural del mundo entero. Cuando a veces se lee que ha desaparecido una lengua con la extinción de una tribu o de sus últimos hablantes es como si una parte de la humanidad, de su historia y su cultura desaparecieran. Es decir, es responsabilidad de todos que las lenguas se mantengan vivas. Con esa responsabilidad global, además, creo que se le hace un placaje a esa intolerancia que utiliza las lenguas como arma arrojadiza hacia el diferente. Venga la cosa de donde venga. No entiendo la manía de algunos hacia el euskera, igual que no entiendo la manía de otros hacia el castellano, anteponiendo la lengua del imperio. Cosas de las intolerancias, que no alergias.

Recientemente se hacía eco El Diario Vasco de un interesante proyecto que ha concluido en un amplio documental de seis episodios coproducido por las asociaciones culturales bilbaínas Idiazabal-Mendebalde y Zenbat Gara, Euskara Jendea: Erromako imperioan. Como reseñaba el diario, los vascones y otras tribus del territorio vascoparlante (várdulos, aquitanos…) no vivieron ajenos a los romanos, ni a su organización social, ni a su idioma, ni a su cultura. Es más, los autóctonos entraron en el sistema, un sistema que funcionaba en latín.

Y también para los habitantes de esta zona, ser romano no era un derecho, sino un privilegio. De hecho el Imperio reclutó tropas auxiliares de todas partes. También hubo cohortes de várdulos, aquitanos o vascones. Gentes que tras veinticinco años de servicio obtenían la ciudadanía romana y que eran recompensados con algún territorio en el que asentarse.

Estos territorios llevarían el sufijo “anus”, que tras una desviación causada por el euskera se convirtió en los conocidos toponímicos “ain”, “in” o “ano”. Así: Belaskoain (Belaskoanus, “tierra de Velasco”); Andoain, Guendulain… Hubo fusiones porque las lenguas son algo vivo. Así, palabras como “olio”, es claramente latina, “aceite”; o “piku”, “higo”. El enigma que destaca el lingüista Koldo Mitxelena, es cómo sobrevivió el euskera. Otras lenguas vecinas como las celtibéricas desaparecieron, o la tartésica o la ibérica, pero el euskera sobrevivió…

En la web de Euskara Jendea quieren acabar argumentando con pruebas históricas con creencias como que estos territorios estaban aislados, sin civilizar, que su lengua era pura y su cultura singular.

Un trabajo lleno de investigación, rigor histórico y algún misterio sin resolver.

Si has llegado hasta aquí… Eskerrik asko!



EUSKARA JENDEA · TRAILERRA from Euskarajendea.com on Vimeo.

lunes, 2 de diciembre de 2013

A mí me ofende España, esa España


No puedo ofender a España porque no sé qué es España. España se ha convertido en un AVE última generación con pasajeros de tercera. Pasajeros de café caliente en termo y rosquillas caseras. De trozo de queso, pan y migas sin compartir con el viajero de al lado porque hay que estar en silencio viendo un video. España es un tren de lujo, frío, triste, en blanco y negro.

No puedo ofender a España, pero cierta España es la que me ofende a mí. Si me ofendiera la violencia de los símbolos, me ofendería una bandera rojigualda del tamaño de un campo de fútbol ondeando en la plaza.


Si España fuera la intolerancia de aquellos que quieren pasar la página de la historia repleta de muertos españoles en las cunetas. A mí me ofendería España. 

Si España es una empresa privada que negocia con mi salud, que negocia la educación de nuestros hijos, a mí me ofende España. Y me ofende si es un casino, un prostíbulo con leyes a medida de su amo.

A mí me ofende esa España intolerante y vocera que busca la venganza en vez de la justicia. Esa España que alienta el permanente enfrentamiento y se quiere saltar a la torera los derechos humanos. Esa España visceral y burra; y esa España de cuchillas en los muros.

Me ofende esa España que piensa que el cuerpo de la mujer es propiedad de la Iglesia católica o de un Gobierno inquisitorial. O de los hombres.

Me ofende esa España que lleva la bandera en la billetera y envía al paro a miles cada día. Me ofende esa policía que en vez de ayudarme me asusta. Y esa policía catalana que asesina en medio de la calle a un hombre; y esa policía vasca que asesina a un hincha del Athletic.

Me ofenden esos valencianos que cierran televisiones públicas y tiran mi dinero con aeropuertos sin aviones. Me ofenden los hilillos del Prestige sin culpables.

Me ofende esa España de Ana Botella, del café relajante, abrigo de piel y tacones, rodeada de esquiroles con intención de reventar una huelga de barrenderos por ella provocada.

A mí me ofende esa España inculta que quiere el Gobierno con una enseñanza de tarima, de religión, sin crítica y sin pensamiento.

Si yo me cago en esa España me sancionan con 30.000 euros, pero ¿quién me resarce a mí cuando esa España se caga en mí? ¿Cuándo esa España me roba? ¿Cuándo esa España me insulta? Vivimos en permanente estado de humillación y ofensa; de engaño. Y también nos quieren narcotizados.

No sé ofender a España porque no sé qué es España. Creo que es un AVE con pasajeros de tercera, de café caliente en termo y rosquillas caseras. Creo que es algo en blanco y negro con fuerte contraste. Si supiera qué es España quizá no la ofendería, me dolería. Pero no sé qué es España.