Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

miércoles, 13 de enero de 2016

Palmeras en la nieve

 
Recuerdo que, siendo yo pequeño, mi padre comentaba que un amigo suyo murió en la Guerra de Ifni. Creo recordar que estaba haciendo la mili como radiotelegrafista o algo así. Gracias a esas historias y a una colección de sellos que mi madre hacía con la correspondencia de su jefe, en la década de los cincuenta si no antes, me enteré que había colonias españolas en África. Unos lugares que yo imaginaba gracias a esos sellos y que sonaban muy bien: Río de Oro, Ifni, Fernando Poo, Guinea…

Esta historia tan desconocida de colonias y de una espantosa descolonización es lo que me llamaba la atención de Palmeras en la nieve ya que el relato se desarrolla en Fernando Poo. Luego vi que la película estaba arrasando en taquilla y… esa circunstancia me suele llamar la atención.

Se apagan las luces y la primera escena entre la pareja protagonista, y pareja enla vida real de Mario Casas y Berta Vázquez, es bastante impactante. En la sala, a mí izquierda, una señora de cierta edad muy del barrio de Salamanca miraba ojiplática. A su izquierda, a su acompañante masculino se le cayó la dentadura postiza.

Los 163 minutos de película a mí se me hicieron largos, que lo mismo la historia de amor que se cuenta no me llegó tan dentro como a la señora de mi izquierda, que lloraba y lloraba al final. Creo que en algo influyó ese hablar para dentro de Mario Casas, que es un tipo que me cae bien, pero que habla para dentro y, hablar para dentro mientras dices frases amorosas no cuaja en mi cabeza.

El asunto histórico político está tratado, pero no demasiado en profundidad, o quizá como a mí me hubiera gustado. Queda claro, eso sí, la esclavista actitud de colonos y Gobierno franquista y la nefasta descolonización que se hizo. Lo mejor de la película, indiscutiblemente, es esa fotografía, esos paisajes de Colombia y Canarias que es donde se ha rodado; incluso esa música más allá de la canción de Pablo Alborán. Y quizá destacaría la colaboración realizada por Emilio Gutiérrez Caba en el papel de Antón. 

La peli la vi en el Renoir Retiro de Madrid donde se reparte una hoja con sinopsis, notas de producción, ficha técnica, ficha artísitca… Supongo que se trata de una errata, grave, eso sí, pero en la ficha artística no mencionan a la protagonista Bisilia, interpretada por Berta Vázquez.  

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País: España.
Director: Fernando González Molina.
Guión: Sergio G. Sánchez (Novela: Luz Gabás).
Reparto: Mario Casas, Adriana Ugarte, Macarena García, Alain Hernández, Berta Vázquez, Emilio Gutiérrez Caba, Celso Bugallo, Laia Costa, Fernando Cayo.



domingo, 10 de enero de 2016

El puente de los espías

Por algún lugar he leído que un buen abogado es aquel que conoce las leyes y que un gran abogado es aquel que conoce al juez. En el caso real de James Donovan (interpretado por Tom Hanks), el abogado sobre el que se vertebra la historia de El puente de los espías, no son suficientes los dos postulados. Se trata de algo más que un buen y un gran abogado, incluso se trata de algo más que un abogado. Es la historia de un tipo con principios, capaz de enfrentarse a su país (nada menos que los Estados Unidos) y arriesgarlo todo.

Steven Spielberg nos dejó boquiabiertos y ojipláticos con dos momentos históricos espeluznantes de la Segunda Guerra Mundial: La lista de Schindler y Salvar al soldado Ryan. Ahora, con El puente de los espías, nos traslada a los años más duros de la guerra fría, una película que es también homenaje a aquellas cintas de espías y telón de acero en blanco y negro, aunque el tono es completamente diferente. Una película con un ritmo trepidante en la que constantemente ocurren cosas.

Y es que en El puente de los espías hay una buena dosis de crítica a los Estados Unidos, capital del capitalismo, que también está repleta de muros insalvables para los más desfavorecidos como metafóricamente vemos en uno de los últimos planos.

En los días en que se desarrolla la acción, Estados Unidos vivía en psicosis permanente. Eran los días en que los más pequeños iban al colegio con máscaras por si había algún bombardeo nuclear proveniente de la URSS o en que algunos arquitectos se forraron haciendo casas con refugios antinucleares. En ese clima es en el que Donovan, un abogado especialista en seguros, recibe el encargo de defender a un espía ruso. Eso sí, la defensa que debe hacer es, digamos, de andar por casa…

El problema es que el abogado se toma la cosa en serio y termina en Berlín Este siendo el negociador protagonista de un intercambio de espías… Claro, el guión de los hermanos Cohen reflejan la historia e intrahistoria de este personaje, su padecer personal y familiar por dar la cara en la defensa legal de un espía soviético.

País: Estados Unidos.
Director: Steven Spielberg
Guión: Matt Charman, Ethan Coen, Joel Coen
Reparto: Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Scott Shepherd, Sebastian Koch, Billy Magnussen, Alan Alda, Jesse Plemons, Eve Hewson, Peter McRobbie, Austin Stowell, Domenick Lombardozzi, Michael Gaston


viernes, 8 de enero de 2016

Mariano Bes: Risas, niños, niñas y hospital


La enfermedad no entiende de edades ni de fiestas. Parece que en fechas como las navidades que acaban de terminar, la solidaridad y los sentimientos están más a flor de piel y nos acordamos de quienes están en situaciones complicadas. Pero hay personas que están al pie del cañón durante todo el año repartiendo alegrías y sonrisas entre esos niños y esas niñas que se han topado con la enfermedad y se encuentran hospitalizados. Cosas de las casualidades y el destino me llevaron al madrileño Hospital Infantil del Niño Jesús, allí pude echar un rato con Mariano Bes, payaso y celador, que se encarga de que 365 días al año (en 2016, 366 días) el dolor, la soledad, la tristeza de los más pequeños y sus familiares se tomen un respiro. Cada día, a las seis de la tarde, en el hospital, el espectáculo continúa…

El 2 de mayo de 1978 Mariano Bes tenía 18 años y se incorporaba a la plantilla del famoso Hospital Infantil como jardinero.  Poco a poco, al salir del trabajo en el turno de mañana, por las tardes, acudía como voluntario para alegrar esas interminables tardes hospitalarias de los peques enfermos. Finalmente Mariano se hizo celador y, cuando las hermanas de la Caridad se jubilaron, se hizo cargo del voluntariado. La coordinación del voluntariado pasó de una hermana de la caridad a un celador de CCOO.

Recuerda Mariano que el Hospital del Niño Jesús tiene una gran tradición de voluntariado porque desde su fundación en 1877 también era asilo. “Muchos niños podían estar ingresados  hasta 18 años consecutivos por enfermedades como la polio. Eran ingresos larguísimos de niños que, en muchos casos, estaban solos;  bien porque no tenían familia, bien porque no podían acompañarlos permanentemente. Algún caso de estos, todavía conocí”, rememora.

A Mariano Bes le conoce todo el mundo en el hospital. Allí derrocha actividad, simpatía, sonrisas allá por donde va. Es como Patch Adams, el doctor sonrisas que pudimos ver en el cine protagonizado por Robin Williams, pero en celador. El gran secreto a voces es que Mariano es payaso profesional, una profunda vocación que comenzó a aprender muy joven a través del Club de Payasos.

Cada día hay alguna actividad, cuando no visitas. De hecho, tras esta charla previa a la particular y hospitalaria Cabalgata de Reyes Magos, llegará el equipo de rugbi con sus regalos y sus historias deportivas. A la hora de realizar la programación, Mariano se quita importancia, “no tengo problema por la propia tradición del hospital y porque cuento con mucho apoyo. Además –asegura- la ley del Voluntariado de 1992 ayudó mucho, porque  concertamos directamente con organizaciones de voluntarios que son quienes aportan a esas personas tan importantes”.

Las actividades que se desarrollan son multitud: manualidades, carrito de lectura, ciberaula, ajedrez, cine, teatro… “también hay voluntarios que acompañan a niños que están solos por determinadas circunstancias (orfandad, padres encarcelados…), pero esta circunstancia actualmente no es muy habitual”, explica nuestro clown. Claro, también están las actuaciones en las habitaciones cuando el pequeño enfermo no puede moverse.

A mí me parece muy complicado actuar ante un público tan especial, en ese espacio tan pequeño y tan…, particular. Claro, la cosa no es tan sencilla: “Existe un protocolo”, aclara Mariano. “Los voluntarios de las ONG tienen que superar un curso de formación de la Escuela de Voluntariado con el visto bueno de la Comunidad de Madrid; después tiene que tener el visto bueno del hospital y además se les realiza una entrevista personalizada”. Y es que es un trabajo que puede ser muy duro. De hecho existe un servicio psicológico de apoyo a los voluntarios.

Con Mariano, entregando guisantes curiosos para leer.
Lo que está claro es que si el niño no quiere actividad, no se hace actividad. A veces, el niño sólo quiere despedirse tranquilamente de sus familiares en esos momentos de injusticia natural en que los hijos se van antes que los padres.

Con todo, Mariano Bes tiene muy claro que “la risa no cura pero ayuda y humaniza un entorno como el hospital. Y es muy emocionante ver a niños reírse junto a sus familiares en el interior del teatro o en la habitación. Y es muy emocionante ver llorar a esos padres y esas madres después de la actuación”, explica. Y recuerda cómo los médicos de antaño, cuando había menos medios técnicos, reconocían que “nos querían más por el cariño que dábamos que por los medios técnicos”.


A Mariano le buscan por aquí y por allá y nos despedimos, no sin antes entregarle 19 ejemplares del libro, El guisante curioso editado por Agalir Ediciones Solidarias, en colaboración con la Asociación  Sentimientos de Cristal. Esos libros se han donado gracias a las aportaciones realizadas con la venta de mis 50 besos.Clandestinos. Escritos a mano.

Aquí dejo una escena de Patch Adams que bien podría protagonizar Mariano...

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Sufragistas (Suffragette)

Muchos derechos han costado lo indecible ser conquistardos. Pelear incluso hasta la muerte. Y esa amnesia tan colectiva como selectiva que todo lo envuelve hace que desconozcamos, cuando no, despreciemos, el sacrificio, los sacrificios de nuestros padres, abuelos, bisabuelos. Bueno, en el caso de las sufragistas no cabe el genérico: nuestras madres, abuelas, bisabuelas… El 4 de junio de 1913, en el hipódromo de Epson moría, pisoteada por un caballo, Emily Wilding Davison, afiliada a la Women´s Social and Political Union (Unión Social y Política de las mujeres). En esos días se desarrolla la tremenda historia que nos cuentan en Sufragistas (Suffragette).

En la lápida de Emily puede leerse el lema de su organización: “Hechos, no palabras”; una organización creada por EmmelinePankhurst, una de las mujeres más importantes del último siglo para la causa del feminismo y por tanto para la causa de la humanidad. Pankhurst está interpretada en Sufragistas por Meryl Streep, en un papel tan breve como contundente.

Resulta llamativo que un país como Gran Bretaña, con gran tradición democrática (al menos eso nos vienen diciendo como un mantra), tuviera hace menos de un siglo gobiernos tan cerriles e intolerantes como para que el movimiento sufragista tuviera que ser especialmente contundente en sus acciones. Quizá tenga algo que ver que se trate de un país con gran tradición capitalista en el que también los derechos laborales tuvieron que pelearse muy duro.

Relacionado con ello, en Sufragistas vamos a ver una vertiente distinta del incipiente movimiento feminista. Veremos, entre realidad y ficción, como fueron mujeres trabajadoras las que empujaron la posibilidad de conseguir el derecho a votar. Un derecho que tardó mucho en llegar y que aún es un imposible en muchos países.

Pero hay más. Veremos a unas mujeres combativas, casi guerrilleras, en una historia que nos impacta porque nos indigna; que nos sorprende porque nos conmueve. Son mujeres que sobreviven en el escalón más bajo, no son nadie, no son nada…, hasta que se unen, se organizan y luchan. Eran mujeres que ni siquiera tenían potestad sobre sus hijos o hijas. Los padres, en masculino que no en genérico, eran auténticos propietarios de la prole, que podían vender… De esto no hace ni siquiera un siglo en la más occidental de las democracias.

Se trata por tanto de una cinta imprescindible para no olvidar. Para que esas niñas, esas adolescentes de hoy sepan que no pueden bajar la guardia…

(*) La muerte de Emily Wilding quedó grabada, AQUÍ.

Dirección: Sarah Gavron.
Guión: Abi Morgan.
Intérpretes: Carey Mulligan, Helena Bonham-Carter, Brendan Gleeson, Meryl Streep, Anne-Marie Duff, Ben Whishaw, Grace Stottor, Geoff Bell, Amanda Lawrence, Shelley Longworth, Asam Michael Dodd.
País: Reino Unido.


lunes, 21 de diciembre de 2015

Blanca Mata, la niña de la foto de Mundo Obrero

Blanca Mata en 1979
Blanca Mata en 2015
Destino o casualidad, vaya usted a saber. El hecho es que, treinta y seis años después me he encontrado a la niña de la foto de la portada de aquel Mundo Obrero, de fecha 23 de octubre de 1979. El destino, o la casualidad, hizo que un buen puñado de años después, ya mujer, se cruzara en la vida de Unai Sordo, secretario general de las Comisiones Obreras de Euskadi, y tiráramos del hilo que nos llevó al archivo histórico del PCE para recuperar aquel ejemplar histórico gracias a Victoria Ramos, Vicky.
En aquel tiempo los lunes no había prensa, salvo La hoja del Lunes, y con qué tranquilidad vivíamos, por cierto. Así pues, la información de aquel martes se refería a uno de los grandes mítines que se desarrollaron por Euskadi el domingo anterior a favor del Estatuto de Guernica que se votaba el 25 de octubre. Y caray, el periódico costaba 12 céntimos de los de hoy.

Creo que la foto se refiere al mitin de Bilbao, que contó con la participación de Santiago Carrillo. Hubo otro en Baracaldo, en el que participó Mario Onaindia y uno unitario en el frontón de Anoeta de San Sebastián en el que además de Roberto Lertxundi, del PCE; participaron Carlos Garaikoetxea, del PNV; Txiki Benegas, del PSE-PSOE e Iñaki Martínez, de Euskadiko Ezkerra.

Y es que a favor del estatuto estaban prácticamente todos los partidos, incluida ETA (p-m), que hizo una digna de Gila, el humorista, al interrumpir el programa Gente de Televisión Española para leerun comunicado en el que pidieron el sí para el Estatuto de Guernica y que se escuchó en el área de Bilbao. Herri Batasuna pidió la abstención y en contra se mostró la Alianza Popular de Manuel Fraga.

Aquel día de mitin comunista en Bilbao, en el objetivo de la cámara de Asun Maoño se cruzó Blanca, la pequeña abanderada que con sus cinco años recién cumplidos emulaba a La libertad guiando al pueblo, quizá menos épica que el famoso cuadro de Delacroix, pero mucho más graciosa. El responsable de ese ondear, claro, fue el padre de la criatura, a quien también he podido conocer en Bilbao. Se trata de Miguel Mata González, un conocido luchador en Bizkaia y sus Comisiones Obreras. Claro, el recorte de aquella foto, aunque amarilleada la guardaba como oro en paño, "y menuda sorpresa e ilusión me hizo ver aquella portada de mi periódico", explica.

La Libertad guiando al pueblo.
Miguel, en aquel tiempo militante del PCE, rememora perfectamente aquel día. Recuerda cómo la niña, en un entreacto, cogió la bandera y se subió al escenario a ondear la bandera “y es que tenía muchas tablas”. Claro, la libertad se estaba estrenando y aquel padre se llevaba a la niña a todos lo fregados porque dejaron de ser peligrosos. Cuenta Miguel que eran tiempos “de euforia, de alegría desbordada en que nos saludábamos puño en alto, gesto que Blanca copió y hacía siempre que veía una cámara de fotos…” A pesar de esa euforia y esa libertad que nacía, recuerda Miguel también algunas manifestaciones reprimidas brutalmente…

LA HOZ DE IBARROLA
 
El padre de Blanca, que recientemente ha publicado el libro de recuerdos Desde la atalaya, observa la foto de Mundo Obrero y, sonriendo, se refiere a esa hoz y martillo diseñados por Ibarrola para el EPK (Partido Comunista de Esukadi) que se ve en la pancarta del fondo; “una hoz muy de diseño, porque tú me dirás a mí cuando una hoz no ha tenido punta”.

Aquel 1979 estuvo repleto de convocatorias electorales: el 1 de marzo, elecciones generales que ganó UCD sin mayoría absoluta (UCD, 168 escaños; PSOE, 121; PCE, 23…); el 3 de abril, elecciones municipales y el 25 de octubre estatutos de Euskadi y Cataluña. El resultado de aquel referéndum cuyo resultado fue alentado por Blanca Mata a sus cinco años contó con una participación del 58,8 por ciento. A favor votó 90,27 por ciento y en contra, el 5,50 por ciento. Parece mentira que en aquellos tiempos la gente más variopinta se podía poner de acuerdo.

Y Blanca, hoy día, sigue siendo activista. Estudió periodismo, es feminista, roja, ecologista y amante de los libros, pero…, esa es otra historia. Eso sí, la bandera del PCE de la foto actual es propiedad del autor de este blog, regalo de su padre en una de esas primeras fiestas de la Casa de Campo. Sí. Esa bandera tiene más o menos la edad de Blanca, la niña de la foto de Mundo Obrero.
La foto actual está realizada en CCOO de Euskadi, lugar de encuentro.





miércoles, 16 de diciembre de 2015

De Alberto... Makusikusi a Igersbilbao

En la presentación de Photosmart phone book III.
Aunque no tiene ocho apellidos vascos está recocido en Bilbao, en el barrio de Santutxu. Además, a su vera está Amaia desde hace un porrón de años, que ella sí, ella asegura tener dieciocho apellidos vascos. Alberto Rubio es Makusikusi, un proyecto de marca editorial que nuestro subconsciente relaciona con la red social de fotografía por antonomasia: Instagram, y más si hablamos de Bilbao y Euskadi. Y es que hace ya tres años que Alberto se metió en el lío de crear la comunidad bilbaína de usuarios de Instagram con igersbilbao,  y un poquito después con igerseuskadi.

Lo de Makusikusi viene por darle una vuelta a “Ikusi Makusi”, que viene a ser el infantil juego de “veo,veo” en versión euskaldun. Entre unas cosas y otras, Makusikusi se ha convertido en el apellido postizo de Alberto.

Cuenta la leyenda urbana que Alberto Makusikusi es hombre de pocas palabras, pero yo no me lo termino de creer. Sí es un tipo con aspecto de buena gente, en plan noblote del norte. Me da la impresión de que ante las dificultades esboza una sonrisa, se pone el casco y el chaleco antibalas y mira a ver por dónde tirar. Sin prisa pero sin pausa.

Recuerda Alberto, esbozando una sonrisa traviesa, que de pequeño no fue precisamente un prestigioso estudiante. Tiene meridianamente claro que le gustaba dibujar como nada. Mesa o pupitre de su curso de FP por la que pasaba terminaba repleta de dibujos.

Luego llegaron los ochenta y Alberto se convierte en Berto. Eran tiempos de Movida en Madrid y Rock Radikal en Euskalherria  (cuanto más “kaes”, mejor); tiempos de punkies y fanzines, esas revistas caseras que surgieron por doquier repletas de ingenio e incorrección política. Berto se convierte en editor, dibujante, distribuidor y vendedor de Apurtu (el apellido de Lemoniz), un fanzine que aún se mueve entre coleccionistas. Berto y Amaia expanden Apurtu por Bilbao, Pamplona y Vitoria..., y más allá. Fueron cuatro números que crecieron de mil en mil y llegados al volumen cuatro, Berto sigue su máxima “cuando hay que cambiar se cambia” y a otra cosa mariposa.

Activista de Instagram.
Pero ya antes anduvo participando durante aproximadamente 30 números en el prestigioso e histórico TMEO. Alberto tiene lo que muchos denominan hoy día “espíritu emprendedor”, que no es otra cosa que ser un culo inquieto. Quizá esta actitud influyera en el nombre de la cooperativa de la que formó parte a finales de los ochenta: “Ekekei”  (ojete). Fue este un tiempo de mucho trabajar y mucho formarse en diseño gráfico o mejor, en todo el proceso editorial incluida la preimpresión y la impresión.

CAMBIO DE SIGLO

Con todo, a principios de 2000, ya con un buen bagaje pero sin abandonar la formación continuada, crea la agencia de publicidad Komunikados, ubicada en Eibar y de la que se convierte en director de arte. Ya se sabe, “·si eres empleado eres diseñador; si eres jefe eres director de arte”. Y como “cuando hay que cambiar se cambia”, en 2013 disuelve la empresa y le da un nuevo giro laboral a su existencia.

Eso sí, en medio de ese giro se mete en el jardín de Instagram como un auténtico activista. Recuerda Alberto que se iban organizando grupos de aficionados a Instagram en diferentes lugares del mundo. Vio que nadie andaba en Bilbao, escribió a Phil González para gestionarlo y hasta hoy, que igersbilbao acaba de conmemorar su tercer aniversario con una gran quedada.

Al lío por Casco Viejo. Pillados por @memitahg
Con su sonrisa bonachona, Alberto Makusikusi ha reunido a miles de personas, con un núcleo duro de “seguidores de quedadas e iniciativas como exposiciones, talleres, cursos…”, asegura.  Personas que se siguen, se desvirtualizan (o no) con la pasión por la fotografía móvil como eje y con los paisajes de Bilbao como añadido. Personas, quizá un poco frikies, la verdad, que participan a su modo en el nuevo arte y la nueva cultura en Bilbao.

A la par, Makusikusi, el emprendedor, se ha embarcado en la edición de libros de fotografía colectivos. Por una parte, es el precursor del primer libro de móviles del mundo (que para eso es de Bilbao), los Photosmarthponebook, que con tres volúmenes ya han concluido una etapa. O no.

Además ha sido el ideólogo de Art Mobile otro proyecto colectivo que acaba de ver la luz. Libros de exquisita factura; libros para tocar, mirar, ver, y remirar

jueves, 10 de diciembre de 2015

"Oración", de Fernando Arrabal, en La Infinito

Resulta que la otra noche, en el madrileño barrio de Lavapies, en La Infinito, me topé con una obra de microteatro de Fernando Arrabal, coprotagonizada por la madrileña Ana Carrasco, a quien conocí en Bilbao, también en una experiencia de microteatro.


Pensé que era viernes noche y que quizá no era un momento Arrabal... El calor humano que llenaba el local me animó y sí. Mereció la pena. Por sólo cuatro euros disfruté de un gran momento comandado por la propia Ana Carrasco y Carlos Sellés. Una obra breve sobre qué es el bien y qué es el mal; sobre juventud; sobre ese Dios tan arrabalero… Una interpretación intensa repleta de fuerza y un gran trabajo físico en el que nada queda a la improvisación a pesar de la espontaneidad.

Un diálogo rápido e intrépido que nos sorprende con unas simpáticas, juveniles, inocentes y asesinas manos ensangrentadas. ¿Es un rollo ser bueno en plan bíblico? Pues…, acércate este viernes a La Infinito a las diez o a las once de la noche y luego me lo cuentas.

(…)
LILBE.–La bondad. Fue cosa tan difícil.
FIDIO.–Sí, muy difícil.
LILBE.–¿Podré mentir?
FIDIO.–No.
LILBE.–¿Ni siquiera mentiras pequeñas?
FIDIO.–Ni siquiera.
LILBE.–¿Y robar naranjas a la mujer del puesto?
FIDIO.–Tampoco.
LILBE.–¿No podremos ir a divertirnos, como antes, al cementerio?
FIDIO.–Sí, ¿por qué no vamos a poder?
LILBE.–¿Y podremos pinchar a los muertos en los ojos, como antes?
FIDIO.–Eso no.
LILBE.–¿Y matar?
FIDIO.–No.
LILBE.–¿Entonces es que vamos a dejar que la gente siga viviendo?
FIDIO.–Claro.
LILBE.–Peor para ellos.
(…)

Fechas: Viernes 11 y 18 y sábado 19 de diciembre
Pases:  22:15h y 22:45h Aforo 20 personas 
Precio: 4 €

Puedes reservar tu entrada en:  lainfinito@lainfinito.es , o en el teléfono: 687 90 75 60


lunes, 23 de noviembre de 2015

Francisca Ramírez, operaria de limpieza viaria de Madrid

Paqui y un escultural barrendero de Madrid fotografiados por @frlorente.

“Quería ser madre, trabajar y cuidar a mí hija”


Es madrileña de Vallecas, aunque hija de andaluces. A sus 48 años son ya veinte los que lleva trabajando como “operaria de limpieza viaria”. A mí me gusta la palabra “barrendera”, me parece más castiza e incluso contundente con sus “erres” y a Francisca Ramírez, Paqui, le parece bien que hablemos de barrenderos y barrenderas. Eso sí, es una mujer y madre divorciada orgullosa de sus dos hijas “ya mayores, una técnica de rayos X y otra estudiante de Pedagogía”. De hecho, la historia de por qué Paqui es barrendera está directamente relacionada con la maternidad. Ahora, además de trabajar, hace deporte para aguantar la dureza del trabajo y escribe relatos. De hecho, acaba de resultar semifinalista en un concurso de microrrelatos de Navacerrada…

“¿Remunicipalización? Sí, pero respetando unos derechos que han costado muchas luchas”


Era Paqui auxiliar administrativa hace más de veinte años. En ese tiempo  tuvo su primera hija y le resultó imposible conciliar su vida laboral y familiar. “Yo no podía salir de casa a las siete de la mañana y volver a casa a las ocho de la noche”, recuerda; así que dejó la oficina y se puso a limpiar casas con uno horario más acorde pero sin contrato y sin compañeros de trabajo, “al poco tiempo tenía muy claro que quería un contrato y compañeros de trabajo, así que envié un curriculum a Dragados y me llamaron para trabajar como barrendera los fines de semana. Quería ser madre, trabajar y cuidar a mí hija”. Y lo consiguió.
Durante cinco años fue afortunada porque pudo conciliar, pero después llegó la privatización municipal y la plantilla privada de fin de semana pasó a ser diaria. En una actuación de manual se permitió el deterioro de lo público en beneficio de lo privado hasta que llegó la privatización total. Y con la privatización total una plantilla muy menguada que es imposible que llegue a todo.
Paqui, por ejemplo, pertenece al “lote 1”, de Ferrovial, en el distrito de Chamberí, que incluye Centro, Tetuán y Chamberí. Unas mil personas integran la plantilla de ese lote, incluidos administrativos, conductores y capataces. Además, tras las últimas ocurrencias de Ana Botella, todo está unificado: limpieza, jardinería y mantenimiento. “Imposible, es imposible llegar a todo”, insiste Paqui.

Madrid está sucia 


Que la capital está sucia es un hecho comprobable, “porque somos muy poco personal, porque no damos abasto, porque faltan muchos medios y también porque no hay concienciación ciudadana de que las calles son de todos”, explica Paqui. En este mundo de basuras, insiste nuestra barrendera en que no confundamos la “limpieza viaria” con la “recogida de basuras”, es decir, quienes recogen los contenedores de las casas, del plástico, de papel, de vidrio… Por cierto, nos recuerda que en recogida de basuras no trabaja ninguna mujer.
La limpieza viaria de la capital, o sea, los barrenderos y barrenderas tienen tres turnos de trabajo: mañana (de 7 a 14:00 horas); tarde (de 14:00 a 21:00 horas) y noche (de 00 a 07:00 horas). Paqui se levanta a las cinco para estar en su centro de Ríos Rosas a las siete. Allí se viste el uniforme: pantalón, camisa, polo, botas de seguridad y guantes. Luego prepara las herramientas: el carro con dos cubos, “esperando que esté en buenas condiciones”, el cepillo, la pala y el “escobijo”, que es la escoba pequeña. Recuerda Paqui cómo al principio se utilizaba una “pala bellota”, que era de hierro y producía unos dolores espantosos. Al final se logró que la cambiaran por una de aluminio.
Cada mañana, un jefe de los muchos que hay, dice el recorrido que tiene que hacer, “recorridos kilométricos que es imposible acabar en una jornada”, explica Paqui, quien insiste en que la plantilla es muy pequeña.  Hay que limpiar aceras, alcorques (la parte inferior de los árboles), papeleras… Por la capital también nos encontramos con limpiadores equipados como cazafantasmas. Se trata de la sopladora. “Usar la sopladora es una arte porque no es tan sencillo hacer montones de basura. El problema es el ruido y el polvo, que resulta molestias entre los vecinos”. Cuando la sopladora es acompañada por un vehículo que recoge la basura, hablamos de “barrido mixto”.
Un año de gran sequía fue el culpable de que ya no se baldee como antes, pero “baldear, se baldea con camión”, asegura Paqui, tanto la “costilla”, que es la parte de fuera de los coches aparcados; como el “arroyo”, que es la parte del bordillo.

Pillada espontánea de @frlorente por la Plaza Benavente de Madrid.
El trabajo que se hace se hace bien. Un trabajo que fundamentalmente realizan mujeres con categoría de “peón”. Algo curioso, que quizá se subsane si un día el servicio vuelve a ser público. Porque las mujeres no tiene posibilidad de promoción. Hay muchísimos capataces hombres (casi uno por operario) que nadie sabe muy bien qué hacen, pero..., está claro que no existe igualdad a la hora de promocionar.


El lío de la “remunicipalización” 


Aunque no existe en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, en los últimos tiempos se ha puesto de moda la palabra “remunicipalizar”, que no es otra cosa que volver a municipalizar, hacer municipal un servicio que siendo privado, en su momento fue público. Paqui tiene claro que estaría encantada con ser trabajadora pública en un servicio que piensa que debe ser público, pero claro “respetando unos derechos que han costado muchas luchas”.
Explica que tienen unas buenas condiciones de trabajo y un buen convenio que ha costado muchas peleas y huelgas. Y recuerda la dureza del trabajo: el frío insoportable, la lluvia, el calor sofocante, los movimientos repetitivos, las caminatas…
La cuestión es que Ana Botella, la anterior alcaldesa, ha dejado tirados a trabajadores y ciudadanía con unos contratos blindados para varios años con las empresas privadas. Y, al igual que en otros experimentos, queda claro que el objetivo de las contratas es ganar dinero y les importa poco el resto. En este caso, la suciedad de las calles.




jueves, 19 de noviembre de 2015

40 años de la muerte de Franco

Franco murió en la cama y el franquismo en la calle


Aquella tarde de noviembre, Madrid era un hervidero de rumores. “Que ya se ha muerto Franco y no lo dicen, que ya se ha muerto el patascortas y no lo dicen”. Parece comprobado que al dictador le mantuvieron con vida para que su muerte coincidiera con la del fundador de Falange. Sea como fuere, los historiadores han aceptado “pulpo como animal de compañía” y a la historia pasará el 20 de noviembre como la fecha oficial de la muerte del golpista. Aquel día, a pesar de la sangre que quedaba por derramar, a pesar de la represión y las detenciones…, el blanco y negro que lo llenaba todo fue mudando al color de la libertad.

Y es que, a pesar de determinadas y juveniles críticas a lo que fue la llamada Transición, los últimos años de la dictadura fueron momentos de verdadero terror con cárceles llenas de prisioneros políticos, procesos judiciales abiertos contra dirigentes de CCOO y una lucha muy arriesgada del movimiento estudiantil. A pesar de todos estos frentes antifranquistas, no se pudo derrocar al Gobierno.
Nicolás Sartorius, en aquellos días dirigente del Partido Comunista de España y de Comisiones Obreras, y actualmente presidente de la Fundación Alternativas, asegura que no fue lo mismo la agonía de Franco que la agonía de la dictadura, , porque Franco murió en la cama y la dictadura murió en la calle. Con todo, está claro que la transición tuvo un protagonista: la inmensa mayoría del pueblo y la multitud de luchas ciudadanas.
La transición no tuvo figuras providenciales, la democracia fue una conquista que se alcanzó en la calle, en los centros de trabajo y en las aulas de la Universidad. Con aquellas luchas se conquistaron muchos derechos que hoy, con la crisis como coartada, se quieren eliminar.
Nadie puede negar que el franquismo fue un régimen fascista. La ONU, en 1946 lo dejó claro calificándole con este término y equiparándolo al de Hitler en Alemania o Mussolini en Italia. La ONU dejaba claro que fue un régimen impuesto al pueblo español por la fuerza con la ayuda de las fuerzas del Eje.
De hecho, el comité de Derechos Humanos de esta institución internacional insistió en la necesidad de investigar y juzgar los crímenes cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo, pero muchos poderes se niegan a cerrar esa herida. Por ejemplo, la Iglesia católica ha venido conmemorando misas en homenaje al dictador y determinadas organizaciones también han realizado actividades que no han sido ilegalizadas. ¿Se imagina alguien homenajes en Alemania en honor a Hitler o en Italia en honor a Mussolini?

“Españoles: Franco ha muerto”

Con la muerte del dictador se puso fin a la dictadura más larga de la historia contemporánea de España. Los medios, controlados por el régimen, hacían ostentación de su dolor. Arias Navarro, presidente del Gobierno, se dirigía al país por radio y televisión. Navarro decía que su voz llegaría a unos hogares con sollozos y plegarias. En realidad, en muchos hogares había preocupación por la forma en que recobrar la libertad y… también se brindaba con champán literal y metafóricamente.
"Españoles, Franco ha muerto. El hombre de excepción que ante Dios y ante la Historia asumió la inmensa responsabilidad del más exigente y sacrificado servicio a España ha entregado su vida, quemada día a día, hora a hora, en el cumplimiento de una misión trascendental. Yo sé que en estos momentos mi voz llegará a vuestros  hogares  entrecortada  y confundida por el murmullo de vuestros sollozos y de vuestras plegarias. Es natural; es el llanto de España, que siente como nunca la angustia infinita de su orfandad; es la hora del dolor y de la tristeza, pero no es la hora del abatimiento ni de la desesperanza…”



domingo, 15 de noviembre de 2015

Gritar con silencio y manifestarse contra el terror

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Beso robado hace tiempo en París. Es momento de abrazar y besar.
Cuando entramos en shock por un atentado terrorista de grandes dimensiones que cultural y geográficamente es cercano, cada cual tiene derecho a pasar ese duelo como mejor pueda, en libertad, sin agredir a nadie, sin imponer nada a nadie. Un poco de silencio, meditar, besar, abrazar… quizá sean acciones recomendables

Nadie puede obligar a nadie a rezar, ni a tomar cañas, ni a colgar banderas, ni a dejar flores o encender velas para superar un shock o pasar un duelo. Pero el silencio respetuoso nunca está de más.

El viernes en París ha ocurrido algo espantoso. Cuando algo tan espantoso ocurre, como aquel 11 de marzo en Madrid, aquel 7 de julio en Londres, o aquel 11 de septiembre en Nueva York…, quizá lo mejor, en principio, sea hablar lo justo, meditar, besar y abrazar.

En ese silencio es en el que nos podemos preguntar por qué no sufrimos ese mismo shock cuando vemos en un mínimo espacio de las noticias, atentados casi a diario que se llevan por delante a decenas de personas como nosotros en Beirut, en Bagdad, en Siria, en El Cairo… ¿Por qué casi ni nos inmutamos ante bombardeos israelíes sobre Gaza o ante una puñalada a israelíes en plena calle?

El silencio también es música. El silencio no es un paso atrás, sino una forma de tomar aire para seguir adelante. Es imposible avanzar cuando en pleno fragor de los atentados se machaca con un insoportable bla, bla, bla; se oye a tertulianos en la televisión pública escupir más odio a diestro y siniestro.

Mañana lunes, a las 12 de la mañana, hay que gritar con el silencio


Cuando aún no están claras todas las causas de la Revolución Francesa, analistas de todo tipo y condición nos quieren dar todas las claves del porqué de una masacre ocurrida hace dos días. Para más ruido, algunos políticos con olor a elecciones generales, tienen clarísimo qué hacer y qué no hacer con una miope visión de estado.

En medio del dolor, la estupefacción, el espanto, la incredulidad, el miedo…, un poco de silencio no viene mal. Y quizá luego, dentro de poco habrá que manifestarse en las calles de toda Europa para que se visualice el rechazo a la barbarie. Y habrá que hablar. Será el momento de la política y habrá que dialogar soluciones con unidad.

Tras un breve silencio para tomar aire habría que hablar entre todos. Incluso habría que ver si hay alguien con oídos al otro lado de un subfusil de asalto. Habría que ver si hay alguien con oídos dentro de un cinturón repleto de explosivos para que nos explique qué quiere, para que explique por qué mata, para qué.

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Mañana, lunes. CCOO, UGT y CEOE han convocado 5 minutos de silencio en los centrso de trabajo para rechazar la barbarie terrorista.

Para saber más. AQUÍ.

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domingo, 8 de noviembre de 2015

“La verdad”. Cuando preguntar se castiga


Es La verdad una loa a la pregunta, al derecho a preguntar, al deber de preguntar en estos tiempos de plasma que corren. Una historia real con periodistas de investigación a la vieja usanza que fueron en los tiempos del presidente estadounidense Bush hijo, cuando el  imperio del mal estaba en la cresta de la ola. Ahora empiezan los arrepentimientos de los Blair, incluso los Bush, con explosivas memorias de Bush padre incluidas. Bueno, Aznar mantiene la bandera de ese neofascismo neocapitalista por el que hoy seguimos pagando guerras, muertes globalizadas, terrorismo, crisis en beneficio de unos pocos ricos cada vez más ricos.

La historia (conocida como Rathergate) transcurre en la víspera de las elecciones presidenciales estadounidenses de 2004. Todo apunta a que George W. Bush va a ser reelegido presidente, cuando la productora de noticias de la CBS, Mary Mapes recibe unas informaciones relacionadas con las irregularidades del servicio militar de Bush durante la guerra del Vietnam, que pueden cambiar el curso de la campaña electoral.

Se trata de una de las puntillas recibidas por el periodismo tradicional desde el poder y los nuevos modos de periodismo y el surgimiento de esa cosa que se viene en llamar “periodismo ciudadano”. Se ve cómo periodistas y empresas periodísticas acaban con la profesión en un tiempo en que, como dice el viejo Dan Rather (Robert Redford), “es más importante entrevistar a un concursante que a una víctima”. En un tiempo en que las noticias son otras noticias.

Es peligroso castigar a los hijos (o hijas) por preguntar, porque te pueden salir periodistas, como fue el caso de la protagonista de La verdad. Pero preguntar es imprescindible. El problema es que por preguntar algo que no está en el guión también te pueden castigar incluso en el país padre de la libertad de prensa. Imaginemos como está la cosa en otros…

Es bueno que esta película, tampoco es revolucionaria pero está bien que se vaya empapando la cosa, la vean periodistas. Periodistas mayores para que rememoren cómo han sido testigos y partícipes de la muerte de esta profesión y jóvenes, para que vean lo que era echar el rato investigando una noticia. Y claro, como te pueden desmontar ese trabajo en una “cacería”, que no un juicio. Y cómo de sencillo es cambiar el foco. Cómo de sencillo es manipular para evitar el fondo de las cuestiones.

Es bueno que esta película la vean periodistas y se pregunten: ¿Por qué soy periodista? Es bueno hacer y hacerse preguntas.

País: Estados Unidos.
Director: James Vanderbilt.
Guión: James Vanderbilt (Memorias: Mary Mapes).
Reparto: Cate Blanchett, Robert Redford, Topher Grace, Elisabeth Moss, Dennis Quaid, Bruce Greenwood, John Benjamin Hickey, Martin Sacks, Nicholas Hope, Aaron Glenane, Steve Bastoni, Lewis Fitz-Gerald, Christopher Stollery, Elizabeth Saunders, Andrew Fritz.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Emotiva “Truman”. Amistad y muerte

Al finalizar los créditos y encenderse las luces de la sala abarrotada había silencio y brillo en ojos. Sólo una señora veía yo que lloraba a moco tendido pero con satisfacción. Y es que Truman es una cinta emotiva que trata dos temas muy humanos, muy shakesperianos, claro: amistad y muerte.

La muerte es la cosa más segura y por tanto más natural que hay en la vida, pero nos empeñamos en revestirla de miedos y tabúes.  La cuestión es cómo enfrentarnos a la muerte y cómo se enfrentan a nuestra muerte familiares, amigos y conocidos. Como en tantas veces en la vida, la vida te sorprende.

Es Truman una película recomendable porque es humana: relaciones humanas y relaciones con el más humano de los amigos: el perro. La lealtad del amigo y la fidelidad del perro. La generosidad y el egoísmo.
 Pero es recomendable gracias al gran trabajo de Ricardo Darín y Javier Cámara. Un trabajo equilibrado en el que (contradiciendo una crónica del Boyero sobre el Festival de San Sebastian) ninguno es sparring del otro, en el que cada uno hace lo que tiene que hacer, sin pisar al otro.

Y no, no es una tragedia. Es un drama como una catedral. Con emociones y sentimiento en los que también cabe la risa y la sonrisa.

Si además eres de Madrid o conoces Madrid, pues… verás lugares de Madrid, bares de Madrid, restaurantes de Madrid, calles y plazas y algún truco en ese decorado natural que es la Villa.

País: España España.
Director: Cesc Gay.
Guión: Cesc Gay, Tomás Aragay.

Reparto: Ricardo Darín, Javier Cámara, Dolores Fonzi, Àlex Brendemühl, Javier Gutiérrez, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Silvia Abascal, Nathalie Poza, José Luis Gómez, Pedro Casablanc, Francesc Orella, Oriol Pla, Ana Gracia, Susi Sánchez, Àgata Roca.



jueves, 5 de noviembre de 2015

“El Club”, curitas y sordidez

Confieso: en septiembre vi El padre Jorge, Francisco, en sesión golfa de sábado en una sala en la que, sorprendentemente, había un par de familias con hijos pequeños. Me llamó la atención porque tenían aspecto de gente de orden y no, no eran horas para andar por ahí con las criaturas… Ahora he redimido ese pecado y aprovechando la fiesta del cine he ido a ver El club. Claro la hagiografía del papa Paco es hispano argentina y esta debe ser  la venganza chilena...

Cuatro curillas viven retirados y purgando sus pecados en una aislada casa junto a una monja o pseudo monja. La llegada de un quinto cura hace que se precipiten los acontecimientos y que el pasado se revuelva en un presente dramático, porque la cinta es un drama con alma de tragedia en el más clásico de los sentidos.

El Club no es precisamente una obra pro clerical, pero está realizada con tan exquisito y contundente gusto que tampoco pide el cuerpo salir a quemar iglesias a pesar de la vergüenza y asco que puede removernos.
En un ambiente sórdido se desarrolla una historia sórdida apuntalada por historias sórdidas. Desde la avaricia, hasta la complicidad con el fascismo chileno, la pedofilia o la venta de niños. En definitiva, historias “de curitas”…, y una mujer.

País: Chile.
Director: Pablo Larraín.
Guión: Guillermo Calderón, Daniel Villalobos, Pablo Larraín.

Reparto: Roberto Farias, Antonia Zegers, Alfredo Castro, Alejandro Goic, Alejandro Sieveking, Jaime Vadell, Marcelo Alonso.