Blog de Alfonso Roldán Panadero

Autorretrato
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En las fronteras hay vida y tuve la suerte de nacer en la frontera que une el verano y el otoño, un 22 de septiembre, casi 23 de un cercano 1965. En la infancia me planteé ser torero, bombero (no bombero torero), futbolista (porque implicaba hacer muchas carreras), cura (porque se dedicaban a vagar por la vida y no sabía lo de la castidad...) Luego, me planteé ser detective privado, pero en realidad lo que me gustaba era ser actor. Por todo ello, acabé haciéndome periodista. Y ahí ando, juntando palabras. Eso sí, perplejo por la evolución o involución de esta profesión. Alfonso Mauricio Roldán Panadero

sábado, 7 de julio de 2012

La mina, siempre la mina


En enero de 1990, trabajaba yo en Mundo Obrero. En aquellos días, los accidentes en la mina se sucedían uno tras otro. Y me fui a Oviedo, entrevisté a Gerardo Iglesias, como rememoré en esta entrada; y bajé a la mina, al Pozo Samuño, En Langreo. A Samuño le conocían como El Rojillo. De unos ochocientos trabajadores, más de quinientos pertenecían a CCOO y alrededor de doscientos a UGT. Resulta imposible narrar con suficiente elocuencia lo que supone enfrentarse cada día a la mina, “más o menos, siempre sale alguien esgonciau”. He respetado el reportaje (salvo algún giro que con los años veo desfasado), un reportaje, como tantos que pude realizar gracias a la confianza que me daba de mi jefa Ángela Bautista. Gracias a ella aprendí mucho y viví inolvidables experiencias. Pude hacer el último periodismo que se hacía yendo a los sitios y con máquina de escribir.

(¡Ah!, en esta ocasión las fotos son mías. Salvo una, en la que salgo)

Cuando baja el primer turno, el Sol no se ha atrevido a saludar. La oscuridad se mezcla con la niebla y la niebla con los humos de una zona que siempre supera los índices permitidos de contaminación. Al fondo, siluetas al contraluz de farolas que iluminan lo suficiente como para crear un tétrico clima.

La cantina es otra cosa, es el refugio de un buscado buen humor. Los carajillos calientan el cuerpo y el ánimo. Antonio, Bocanegra, saluda de su particular modo a los compañeros. Esto es, mezcla de puñetazos con expresiones no excesivamente sensibles. De ahí su apodo, “me lo pusieron varios, entre ellos el cabrón éste de José Luis”.

Bocanegra y José Luis son los encargados de guiar los pasos del visitante. El primero no para quieto un instante. Echa toda la carne en el asador de su vocabulario al saludar a los compañeros del SOMA-UGT. José Luis es más calmado. Al percatarse de que para un madrileño a veces es difícil comprender determinadas expresiones, reconoce que no hablan ni en castellano ni en bable, “tengo dos guajes que están aprendiendo bable en la escuela y no nos entendemos, y cuando fui a Madrid por el entierro de Pasionaria tampoco nos entendían”.

Un cigarrillo tras otro y comienzan los preparativos para bajar al pozo. Firmar en libros y la frase mil veces repetida: “no se puede bajar con cámara de fotos ni con nada que sea eléctrico”.

El encargado de proporcionar el equipo, con una barba valleinclanesca, adopta una actitud casi paternal. Mono, camiseta, calzoncillos, calcetines, botas, guantes. Y un descolorido aunque limpio pañuelito. Su utilidad es bien sencilla, “es por si te mancas, si te haces un corte viene muy bien para hacer un torniquete. Aprovéchalo para envolver la llave de la taquilla”. Luego el casco y la lámpara.

La luz del día comienza tímidamente a aparecer. Unos minutos de espera antes de entrar en la jaula. Los cigarros se devoran, luego son muchas horas sin poder fumar. El gesto de los mineros expresa su odio a lo que les espera abajo. Aparece un vigilante canoso y uniformado, encargado de que los que tienen coche aparquen correctamente. Como si de un comandante en plaza se tratara, abronca a Bocanegra, porque “has movido un bidón para meter tu coche”, y el supuesto infractor…, “habla mucho que no te escucho”.

Hasta la octava planta son 500 metros de vertiginoso descenso. Es adentrarse en las entrañas de la tierra en eso, en una jaula. Por fin, la galería. José Luis, “¿verdad qué impresiona la primera vez que entras en la jaula?” Uno, que lo más profundo que ha bajado ha sido a la línea 6 del Metro de Madrid, intenta envalentonarse, pero “sí que impresiona sí”.

“¡Camarada!”

Agua, barro, vagonetas, polvo y una profunda oscuridad desvirgada exclusivamente por el círculo de luz que produce la lámpara. En un mínimo espacio seco, unos mineros toman el bocadillo. “En estas condiciones no puede aprovechar el bocata”. Y Bocanegra, “lo que más presta en la mina es el bocadillo y un trago de vino. Aquí abajo el vino sabe diferente”.

Un rato de camino y comienza el descenso por la “rampla”. La “rampla” es el taller, la explotación donde están trabajando los picadores. La rampla es indescriptible, hay que tumbarse, “rotar”, colgarse…Todo el cuerpo y todos los sentidos están en funcionamiento. Y ahí, haciendo malabarismos, los picadores. Un “martillu” de siete kilos lucha desesperadamente con el carbón. Aquello es la locura, saber que el salario es en función del mineral extraído enloquece a picadores, a posteadores, a maquinistas, a barreneros, a artilleros… Esta locura hace que a veces ocurra lo que ocurre. El temido derrame, el pie que se pone en mal sitio…

Y Bocanegra, dicharachero, saluda: “¡hola camarada!” Y suena bien. Ocurre como con el vino, la palabra camarada a quinientos metros de profundidad suena diferente. Como el carbón que se le roba a la tierra; a base de pelear con postes, entrantes, salientes..., se desemboca en otra galería. En ésta, una máquina que intenta realizar el trabajo de los picadores, “la rozadera”.

En el sentido opuesto, los barreneros, hombres-músculo que levantan los “cuadros” como si de plumas se trataran. Los “cuadros” son grandes vigas con algo más de veinte kilos por metro. Y los barreneros inyectan la barrena para preparar el terreno a los artilleros. El ruido que generan se introduce por todo el cuerpo haciéndose insoportable. Y las paredes, como si lloraran, responden con una espesa capa de miles de partículas de agua.

Aquí, el ambiente es especialmente irrespirable. La humedad y el sudor inundan los cuerpos. La ventilación se realiza artificialmente.

Retroceder nuevamente por el barrizal que es la galería.

Chapoteos y tropezones, “para aprender a moverse mínimamente por la mina, se necesitan unos tres meses”. Un vigilante cargando carbón en una vagoneta. Bocanegra: “lo que había que hacer era meter ayudantes en vez de reducir plantilla. ¡A quién se le diga! Un vigilante cargando…” Y luego, por supuesto, una larga lista de improperios contra Hunosa, los patrones, el Gobierno…

De nuevo en la jaula. A través de la rejilla del suelo se observa cómo el fondo va convirtiéndose en un minúsculo agujerito.

Y luego el costoso trabajo de quitarse el polvo negro mezclado con sudor. El polvo está por todo el cuerpo. En lo más profundo de las orejas, en las pestañas, entre las uñas… Los músculos se relajan y a las pocas horas duelen los miembros como si uno hubiera sido víctima de una tremenda paliza.

Sin duda hay que tener mucho valor, o al menos buscarlo para enfrentarse todos los días con la muerte, con los accidentes. Para enfrentarse con ese descenso al infierno que es la mina. Más aún cuando los responsables de la seguridad, los patronos, son “lo más ruin, explotadores y deshonestos empresarios que pueda tener ningún otro sector”.


Marcha negra
Con esta entrada quiero homenajear a esos valerosos mineros, a sus mujeres, que aman odian a las entrañas de la tierra; a esos trabajadores, ejemplo de dignidad, que pelean por salvar a sus comarcas y sus familias, bien sea en Asturias, León o Aragón. La marcha negra llega a Madrid, por Moncloa, el martes a las diez de la noche. El miércoles se manifiestan desde Colón hasta el Ministerio de Industria, a las once de la mañana.

jueves, 5 de julio de 2012

Rocío Martínez, y los tendidos eléctricos de alta tensión

Rocío se encuentra en la frontera de los 41 años y es considerada la única mujer que dedicada a los tendidos eléctricos de alta tensión, sin duda lo es en su empresa; casi seguro en Madrid; probablemente en España; y quizá en Europa.
El pasado mes de enero se reincorporó a su trabajo tras una baja maternal. Nadira es el nombre de la niña, que ya va a una guardería. Y ahí empieza el lío. Rocío, que vive en el madrileño barrio de Usera, deja a Nadira en la guarde a primera hora de la mañana. De plaza Elíptica, en autobús va a Getafe, donde está ubicado el almacen; y del almacen, la cuadrilla marcha a donde está la obra, ahora, desde que se ha reincorporado, a Villamayor de Santos, en Cuenca, a 120 kilómetros. Por la tarde, la vuelta a Usera es entre las siete y siete y media, con  lo que la conciliación es algo bastante difícil. Por la tarde, unos días el abuelo y otros una vecina, recogen a Nadira. Es cierto que “el padre también colabora preparando cenas y tal”, pero su horario es prácticamente el mismo que el de Rocío.

(La foto, la hizo Fran Lorente con su móvil)

Rocío es una mujer que está en forma física y además luce una piel bronceada, pero no, no es ni de gimnasio ni de rayos UVA. El bronceado es porque está todo el día en el campo y la forma física es, según explica porque “el trabajo requiere mucha fuerza física a la vez de ser muy metódico”. Ahora anda el día de arriba abajo en torres de alta tensión aunque piensa que es más duro el tendido de cable subterráneo.
Sin duda, el trabajo que realiza Rocío es duro, muy duro. Y peligroso. “Por mucha manta aislante que usemos, siempre existe el riesgo de descarga eléctrica, la carga que tenemos que acarrear es exagerada, te puedes caer de la torre o…, se te puede caer la torre encima”, explica, y rememora cómo en una ocasión algo así le ocurrió accidentándose ligeramente en un costado. Rocío es delegada de CCOO y estos días anda precisamente con lío a cuento del accidente de un compañero que la empresa se niega a reconocer como tal.

Son ya doce años los que Rocío lleva tirando cable en distintas empresas. Después de instalar líneas telefónicas domésticas, repoblar montes y trabajar en un bar fue a una prueba que ella pensaba que era “para poner enchufes”. La empresa, Cobra, mostró un video a los candidatos y a la candidata para mostrarles en lo que consistía el trabajo. Después de verlo no se apuntaba nadie, pero Rocío se animó. Allí le dijeron que era la primera mujer en tirar línea de Europa. A partir de ahí, hasta un psicólogo hablo con los futuros compañeros para prepararles  y explicar que llegaba una mujer y que “no pasaba nada”. Los jóvenes lo llevaron muy bien, “pero los más mayores ya era otra cosa, eran mucho más cerrados”.

El caso es que de Cobra se fue tras casi cinco años por “un mal rollo” con el jefe. Se afilió a Comisiones Obreras, fue fichada por Isolux, una empresa que tuvo que denunciar en distintas ocasiones por las condiciones de trabajo que allí se daban ; y ahora, desde hace cinco años trabaja para Elecnor.

Sí llama la atención cómo su empresa actual, al quedar embarazada, le dio rápidamente la baja y sin embargo el médico de la mutua no hacía más que poner pegas. La explicación es que en la mutua no son conscientes del peligro porque no hay mujeres y no están acogidos los riesgos.

Entre las COES y la Legión

En Málaga, que era donde comenzó Rocío a trabajar, no pensaban que una mujer pudiera subir a la torre. Los encargados no querían ir con ella, “pero luego ven que subes y he terminado ganándome el respeto de todos”.

Y sí reconoce Rocío que en ocasiones no ha sido bien tratada. Recuerda cómo la hacían cargar hierro en una brigada, mientras a los hombres los tenían sin cargar, aunque al final… “no querían que me fuera”. El truco y consejo de Rocío para posibles mujeres es: “mucha paciencias, muchos ovarios y no achantarse”, que este trabajo “está a medio camino entre las COES y la Legión”.

Sí parece que hay brigadas de mujeres en Valencia, pero no para alta tensión. Rocío explica como se sube “a brazo” a las torres, y su relación con los compañeros, “en estos doce años he ido pillando cómo es el cerebro masculino”.

martes, 3 de julio de 2012

El sacamuelas. En manos de don Mariano

Durante ocho años estuve visitándole una vez a la semana como media, parecido a mis hermanas. El error que cometí fue no hacerme una fotografía el día en que me dijo que ya habíamos terminado. Cuarenta y ocho horas después, cada pieza dental se fue a donde le dio la gana. No digo
yo que fuera una estafa en toda regla, pero aquel hombre con aspecto de relaciones públicas de discoteca se lo estuvo llevando religiosamente: estábamos en sus manos.

Gracias a él, eso sí, mantengo una obsesiva prevención dentro de mis posibilidades: cepillado exhaustivo, cepillos interdentales, hilo dental… Con todo, treinta años después, colegas de…, llamémosle don Mariano, me dicen que si la mordida no sé qué, que si le tengo que sacar las del juicio, que si no se qué, que si no sé cú. Que tenía que haber acudido antes. ¡Pero si empecé a ir con ocho años!

En Madrid, en esos tiempos, los dentistas empezaron a estar en la cresta de la ola. Ya no eran barberos dentistas, eran “señores dentistas” a pesar de meter sus narices en malolientes bocas y tener que vérselas con trozos de ternera putrefactos que habían encontrado acomodo entre muelas.

Se llevaban el dinero a paladas. Dinero que repartían entre coches de lujo y viajes, que Hacienda no somos todos. De hecho, no sé yo si don Mariano fue el inventor de los paraísos fiscales. Don Mariano me fue cargando con el tiempo. De considerarle un tipo simpaticón y dicharachero a mis ocho años; pasé a considerarle un tipo con mirada rara a partir de los 15. Charlatán socialmente prestigiado, de permanente sonrisa mostrando su dentadura artificiosa. Un liante con pulseras de oro, algo de pluma, ramalazos de nuevo rico y donativos a la Iglesia.

Su cacareado sólido matrimonio hacía aguas en el recibidor de su lujosa consulta. Aquella joven recepcionista, abría la puerta, apuntaba citas y cobraba a toca teja. Además de recepcionista evidenciaba una relación intensa con don Mariano. Un tipo que tenía la masculinidad y el poder en la cartera. Bueno, y en la información que manejaba de algunos pacientes. Y algunas pacientes.

Una clienta también me narró en la salita de espera la extraña sensación que tenía cuando don Mariano introducía los dedos en su boca. Una sensación bastante desagradable…

¡Vive dios que no es esto un ataque a tan necesaria profesión!, y menos ahora que la cosa se va reconduciendo. Quizá queden dentistas en provincias al estilo don Mariano, con tres o cuatro empleados o…, empleadas. Consultas entre lujosas y horteras donde el dinero legal se oscurece y escapa a la cosa de los impuestos. Al fin y al cabo, junto a traficantes de droga y armas ahora, gracias al PP del otro don Mariano, tienen la posibilidad de ponerse al día gracias a la amnistía fiscal. Quizá fuera de la gran urbe ser dentista sea cosa de elite, pero por  aquí la cosa ha cambiado.

Las aseguradoras con grandes clínicas te enganchan igual que siempre, y como siempre, te presupuestan una cosa y te cobran otra, eso sí, con factura, como si fueras el coche en el taller porque van saliendo pequeñas averías. O resulta que “el molar queda descolocado si colocamos el premolar como lo estamos haciendo, pero…, no se preocupe que con los quinientos euros de más, le regalamos un blanqueamiento”.

Ahora los dentistas, y las dentistas, se organizan en cooperativas y hacen descuentos a afiliados a sindicatos. Quién te ha visto y quién te ve. Hay  dentistas que se han dado cuenta de que son trabajadores. Y se han dado cuenta del privilegio que esa profesión ha tenido por no estar incluida en la Seguridad Social. Que conozco alemanes menores de edad, con doble nacionalidad, que les sale más a cuenta pagar el avión y tener el dentista en Alemania, que en España.

Y ese es el miedo de la privatización de la sanidad: “Resulta que no era gripe, son quinientos euros más por la bronquitis, pero le regalamos una operación de apendice”.

Vale. Ayer fui al dentista. Supongo que lo mismo que le ocurrió a quien subió el video que enlazo AQUÏ

Este tiene más humor:
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jueves, 28 de junio de 2012

Amparo Climent con In Solidum


La hemos visto en multitud de ocasiones sobre el escenario, en el cine, en series de televisión; hemos oído su voz doblando a las grandes actrices; hemos vivido su compromiso social en multitud de actos. Ahora expone sus retratos, In Solidum, en la Fundación AISGE (Ruiz de Alarcón, 11 de Madrid).

(Las fotos..., de Fran Lorente)

El tamaño de los retratos es muy grande y Amparo explica, escenificando, cómo se aleja y acerca al cuadro buscando perspectivas y tamaños, que de tanto ir y venir se hace mucho ejercicio, que no hace falta gimnasio. Con su mirada clara y su vitalidad nos explica cómo surge In Solidum.

Me explica que surge de la necesidad de hacer un homenaje a los poetas y artistas que marcaron su vida: “Son aquellas personas con las que de una u otra forma fui creciendo como ser humano. Evidentemente, no están todos, pero sí los diez principales. En una exposición anterior titulada Diez mujeres, diez las protagonistas eran exclusivamente mujeres… Mujeres como Pasionaria, Clara Campoamor, Rigoberta Mentxu, Rosa Luxemburgo, las abuelas de la Plaza de Mayo…

Se trata de un cambio radical con respecto a su última muestra Colores…, era una obra abstracta en la que lo importante era las posibilidades del color y los juegos cromáticos.

El retrato es un género complicado, asegura Climent, “la persona retratada es también parte de mí. Me sumergí en sus vidas, me documenté, releí sus obras. Con Marcos Ana, que es el único personaje con vida, hablé mucho. Y a partir de ahí comenzó el trabajo del formato y el cromatismo. Hay que tener en cuenta que los retratos están basados en fotografías en blanco y negro.

Los textos que acompañan a los cuadros también son muy importantes, “son un valor añadido”, asegura. “Conozco a todos los autores y han sido muy generosos al aceptar participar sin poner ninguna pega. Son gentes de mundos variopintos: escritores, profesores universitarios, políticos…La idea de que escribieran redimensiona la exposición. De hecho, mi figura pasa a un segundo plano. El protagonismo es, sin duda, de las figuras homenajeadas”.

No puede esconder Amparo Climent que tiene querencia por el retrato de Tina Modotti: “En principio no sabía quien era, pero enseguida me atrapó. Me fascinó su vida apasionante, apasionada y me he sentido muy identificada con la vida de esta fotógrafa”.

Reconoce que la exposición ha supuesto un trabajo “intenso, emocionante, creativo de casi tres años. Ha sido un trabajo íntimo en el que la vida del personaje me impactaba tanto que tenía que parar a tomar aire. Y he descubierto cosas muy profundas de unas personas que, de alguna manera, se han convertido en parte de mi familia”.

Amparo Climent se considera una artista comprometida, “sin duda. Siempre he tenido un compromiso claro en defensa de la justicia, especialmente a raíz de la huelga de actores y actrices de 1972, momento en que comencé a militar en el PCE, hasta principios de los ochenta”.

Y, aunque la Climent es valenciana, todo esto surge en Madrid: “Vine a Madrid muy joven a buscarme la vida como actriz. Bueno mi familia no era de izquierdas, que mi padre era médico militar”. Narra como sufrió un par de detenciones y le costó alguna bronca familiar, pero aunque haya sido un poco “la cosa rara de la familia, siempre hemos mantenido el respeto mutuo”.

Aunque separa sus distintas facetas de pintora y actriz, se trata de una artista muy redonda, no literalmente, claro…También escribe: “Obtuve el premio Agustín González de teatro; y he escrito  guiones, como el del corto ADN, basado en la tragedia del Yack 42. El problema es que sigo haciendo de todo y me falta tiempo a pesar de estar en pie a las seis de la mañana”.

Lo suyo es un no parar, que hasta hace poco formó parte de la directiva de la Unión de Actores,  y opina de la situación de actores y actrices. Lo ve mal y es crítica: “La cultura es de lo primero que se prescinde y lo menos importante para este Gobierno”. Ahora bien, considera que la evolución es muy buena. El cine español está muy bien posicionado. Actualmente en España se hace un cine magnífico porque hay muy buenos directores. Por fin ha dejado de ser menospreciado lo que tenemos”. Y eso sí, considera que hay que invertir dinero porque  sin ayuda no podrían realizarse películas. “De hecho, si no hubiera compras por parte de los canales de televisión, no podrían hacerse películas”.

Un placer compartir un tiempo con Amparo Climent, con su elocuencia, con su mirada clara y brillante, con sus manos llenas de pintura. Con su voz..., que suena a la serie Vacaciones en el mar. Y una grata sorpresa, su pintura.

martes, 26 de junio de 2012

Gorka Landaburu no siente odio ni quiere venganza


Hace once años, un sobre bomba remitido por ETA le quitó la visión de un ojo, audición y varios dedos de las manos. El juicio se realizó recientemente. Antes se reunió con unos etarras dentro de un programa organizado por Interior. A vasco no le gana nadie, pues asegura haber nacido con la ikurriña en el biberón, no en vano su padre fue vicelehendakari, del PNV, en el exilio de París. Allí nació y allí vivió el mayo del 68 como estudiante de 17 años. Entonces, “se salió a la calle por menos motivos de los que tenemos hoy”. Asegura que ser vasco es “algo importante”, aunque él se siente “internacionalista, optimista compulsivo y del Athletic de toda la vida”. Reconocido defensor de la libertad de expresión, dirige la revista decana e icono de la Transición que acaba de cumplir 40 años: “Juan Tomás de Salas fue el alma mater de aquello y no se le ha reconocido su labor”. Se siente indignado porque se sigue ayudando a los ricos, a los bancos, pero no a quien lo pasa mal. Y se encuentra “atónito” por la falta de reacción social, “estamos como anestesiados”.

Considera que Otegi tendría que estar fuera de la cárcel desde hace tiempo; que la reinserción de los presos etarras permite avanzar porque hay que convivir y tiene claro que la clave para que ETA se disuelva son los presos.

Quedo con Landaburu en la cafetería de un hotel con vistas a La Concha en una mañana ventosa y soleada donde se respira tranquilidad; una mañana con paseos andando y en bici, baños de los más valientes y…, por fin, sin escoltas.

Landaburu es un tipo afable, positivo, de fino humor e ironía; saluda, con ese acento característico, a las gentes que…. “¡epa, ya te veo por la tele!” Colabora desde sus inicios con Gesto por la paz, desde los tiempos más duros, en los que tenía que aguantar los insultos de unos y otros; y en la Fundación Mario Onaindía. Es un afiliado de base del PSE, y se presenta a las municipales el último de la lista por su pueblo, Zarautz; pero por encima de todo es periodista.   

PERIODISTA

Dirige Cambio 16, y en 2011 se ha cumplido el cuarenta aniversario de la aparición de la revista. Y claro, le pregunto por la crisis de los cuarenta… “Los medios de comunicación estamos en una situación más que delicada. Está la crisis del papel, la de Internet…, lo que hay que hacer es adaptarse y reformarse, y nosotros lo hemos hecho desde hace tiempo. No es el Cambio 16 de los años 70 u 80, pero la revista sigue en los kioscos y se va a mantener, todavía, con muchos suscriptores de la época, fieles “militantes”. La cabecera nació en 1971 y el alma mater de toda esta historia, a quien se le ha reconocido poco  su labor fue Juan Tomás de Salas”.

Piensa, eso sí, que la profesión periodística se ha acomodado demasiado, que antes se iba a buscar la noticia “y ahora la noticia viene a ti. Yo digo a los jóvenes periodistas que dejen el ordenador y la redacción y salgan a la calle a buscar la información”.

Nadie puede negar que Landaburu es un luchador por la libertad de expresión, estuvo en contra del cierre del periódico euskaldun Egunkaria… “Me opuse por una simple razón: las cabeceras no delinquen, delinquen los periodistas o quienes escriben. En este caso, además, no hubo pruebas, y lo tuvo que reconocer, demasiado tarde, la justicia”.

Lógicamente es un observador de la actualidad y…, acabamos de ser rescatados, ¿cómo ves la evolución de la situación? Y el dire de Cambio 16 lo ve con gran preocupación: “No sé si algún día podremos saber verdaderamente en qué consiste, sobre todo, la letra pequeña. A mí lo que más indignación me produce es que se vuelve a ayudar a los ricos, se ayuda a la banca, pero no se ayuda a la gente que lo está pasando mal. Esto ya es un problema de fondo, España está hipotecada, como Grecia, Irlanda, Portugal…, y mañana puede ser Italia o Francia. Esto es un problema de Europa. Recientemente me comentaba Jacques Delors que Europa funcionará cuando se le dé el poder. Tenemos que volver a los principios de la Unión Europea. España, además tiene un problema de fondo estructural que viene de la época de Franco. Es necesaria una estructura económica que no esté basada en el turismo exclusivamente o en la burbuja inmobiliaria. Y estoy atónito por la falta de reacción social. Estamos como anestesiados. Yo viví mayo del 68 en París, con 17 años como estudiante y allí se salió a la calle por menos motivos de los que tenemos hoy”.

Le meto un poquito las gomas y recuerdo que la burbuja inmobiliaria empieza a crecer a partir de 1996 con la ley del suelo de Aznar. Está de acuerdo: era el “milagro español”, el “España va bien”, cuando crecíamos el 3 por ciento y Alemania el 1 por ciento…

ABANDONO DE LA LUCHA ARMADA

Rememora el 20 de octubre, cuando saltó una de las grandes noticias de la historia de este país, y en vez de recibirla con euforia, la recibimos con cautela. ETA dejaba la lucha armada, pero todavía no se ha disuelto. “Hemos ganado a ETA, sobre todo porque hemos resistido mucha gente y hemos aislado a ETA de la sociedad. Ahora estamos en una época de stand by y digestión. Vamos a esperar con tranquilidad, sin prisa, pero sin pausa. La convivencia es que, primero,  la izquierda abertzale haga una auténtica autocrítica, y que también, a quien corresponda, empiece amover ficha dentro de la legalidad: acercando a los presos, sacando a los presos que están enfermos y, quizá, los que hayan cumplido las tres cuartas pares de la condena, pueden ir saliendo de las cárceles. Estaría bien que reconozcan el daño causado, pero pedir perdón es algo individual”, proclama Landaburu.

En mi opinión, el director de Cambio 16 es ejemplo de generosidad, pero otras víctimas no comparten su actitud ni de lejos. Él lo tiene claro: “Yo estoy dispuesto a pasar página, pero después de leer la página. He perdido la movilidad de mi mano, la visión de un ojo y he seguido aquí. Me quedé en este país a luchar por la paz, por la libertad de expresión y por los derechos humanos. Luchamos durante cuarenta años contra la dictadura de Franco y después contra la dictadura de ETA. Yo pienso que la reinserción sí nos permite avanzar, porque tenemos que convivir. A corto plazo, pediría al presidente del Gobierno que empiece a acercar algunos presos de ETA a cárceles cercanas al País Vasco”.

Parece que la actitud de Rajoy se va suavizando… “Rajoy calificó el comunicado de ETA como muy importante. Otros de su partido no lo vieron así. Rajoy tiene la posibilidad de poner punto y final al tema de ETA. Punto y final que quisieron poner Suárez, cuando perdonó a toda la rama de ETA p.m.; Felipe González, con las conversaciones de Argel; Aznar, lo intentó en Suiza, cuando hablaba del Movimiento Vasco de Liberación Nacional;  y Zapatero, con el proceso de paz llevado por Jesús Eguiguren. Y ahora Rajoy, sin hacer demasiado esfuerzo se encuentra con la tarta encima de la mesa. A él le corresponde poner la guinda. Yo no siento rencor, ni odio, ni quiero venganza. Ahora, que paguen lo que tengan que pagar ante la justicia”.

GAL

Cuando estuve con Landaburu en Donosti charlando largo y tendido faltaban tres días para que se hiciera público que miembros del GAL se habían encontrado con sus víctimas. Y hablamos de esa posibilidad, y volvimos a hablar después de la noticia. Él lo veía positivo si por las dos partes hay voluntad. Y hablaba de su experiencia personal: “Muchos me han dicho a mí que tengo síndrome de Estocolmo…, pero no respondo al señor Alcaraz y compañía. Si hay gente del GAL y víctima del GAL que están mañana dispuestos a hablar: bienvenido. La gran ventaja que yo tengo es que desde el principio he condenado las torturas; he condenado la guerra sucia; la triple A. En 1983 nos amenazó la misma semana ETA y la Triple A. Lo que no podemos hacer es dejar todo tapado como se ha venido haciendo en este país con el franquismo”. Eso si, resalta que aunque víctimas hay de los dos lados, hay muchas más por parte de ETA.

Iba yo también un poco a eso, ¿cómo en un país en el que el PP no ha condenado el golpe de Estado de Franco se mete presión al mundo de ETA para que pida perdón? Mi colega de Cambio 16 es contundente: “Cada vez que se habla de Franco, le sale sarpullido a mucha gente de la derecha. La amnistía de 1977 sirvió fundamentalmente para el franquismo. Es cierto que hay gente que está exigiendo mucho más a ETA que lo que ha exigido con el franquismo, lo que ocurre es que ETA está más reciente y las heridas están abiertas. A ETA no se le puede pedir una autoflagelación, que se desnude en la plaza pública y entregue las armas en la Puerta del Sol. Eso nunca va a pasar porque es irreal”.


- ¿Por qué no se disuelven?
- “Porque tienen sus presos y no les van a dejar colgados.
- ¿La única clave para que ETA no se disuelva son los presos?
- Yo creo que en el fondo es eso. El final de ETA llegó hace un año, cuando renunció al cobro del chantaje, el “impuesto revolucionario”. Gente como Otegi estaban trabajando para ese final con mucha dificultad, por eso considero que Otegi tiene que estar fuera de la cárcel desde hace tiempo. Ahora, ¿quién echa la persiana? ¿Josu Ternera? ¿Por qué no? Pero para cerrar esa persiana tiene que decir. “oiga, los ciento cincuenta presos que tengo en Francia y los quinientos que tengo en España, ¿siguen en Canarias o les acercamos a sus familiares en un plan de reinserción? Tienen que poner un punto y final un poco decoroso.

LIBERTAD PARA OTEGI

Y sale Otegi a la palestra, ¿es Otegi un preso político? Piensa unos segundos y explica: “los de ETA no son políticos. Ahora, Otegi sí es un preso de opinión. Era la cabeza visible de ese mundo. Creo que es un líder carismático. No le conozco profundamente, pero sí trabajó por la paz. Hay que dar soluciones, que Otegi salga, que funde el partido que quieren, Sortu, que lo legalicen y a partir de ahí, que se comporten como cualquier partido. Que hagan lo que quieran dentro de las normas y el respeto”.

 Y puestos a hacer preguntas raras le planteo una hipótesis: “¿Ves factible que en diez o doce años, el Partido Socialista pueda apoyar a Otegi para ser lehendakari? “Si la izquierda abertzale, que se dice progresista, quiere defender a la gente más desfavorecida con programas políticos de progreso, de izquierda, etcétera, es muy probable que pueda haber un acuerdo con el Partido Socialista, pero de aquí a cuatro años; cuando ETA haya desaparecido definitivamente. Es más posible que el Partido Socialista llegue a acuerdos programáticos con la izquierda abertzale que con el PNV, pero eso, cuando tengamos normalizado el proceso de digestión”.

EL ENCUENTRO CON ETA: HABLAR SIEMPRE ES BUENO


En noviembre se encontró con un grupo de presos de ETA (Urrusolo, La Tigresa, Picabea..., gente que había cometido crímenes horrendos en el Comando Madrid)…
“Me llamaron del Gobierno vasco para decirme que había presos que habían solicitado un encuentro para que les hablara de cómo se ve la realidad de ETA y la violencia en las calles. Quizá influyó más mi vertiente de periodista que de víctima, pero pensé que si hay que hablar con el diablo, se habla con el diablo. Era un grupo que había renunciado a ser de ETA antes del comunicado de octubre. El 30 de noviembre me dirigí a la cárcel de Nanclares en una escena surrealista. Iba a ver a unos etarras acompañado de dos escoltas que me acompañaron a la cárcel y que a la puerta les dices: “espérenme que ahora vengo, que voy a ver a unos etarras”. Fui muy duro. Les conté cómo fue el atentado, las amenazas que recibí, los cócteles molotov, los insultos en Egin…, y me reconocían que se habían equivocado. Me pareció muy importante. Fue un debate muy tranquilo, muy sereno durante dos horas. Urrusolo llevaba la voz cantante y salí satisfecho. Al finalizar, se levantaron dos que hablaron muy poco. Me dieron la mano y me dicen “Gorka, te tengo que decir que yo formo parte del comando que te envió la carta bomba. Te pido perdón”. Me quedé un poco cortado y dije, “pues agradezco. Todo lo que pueda hacer para ayudaros, acelerar esa reinserción, contad con mi apoyo”. Hablar siempre es bueno, y a mí me reconfortó”.

Luego seguimos charlando, miramos el paseo marítimo y nos despedimos alzando tímidamente el puño. Sin escoltas. Con optimismo:


lunes, 25 de junio de 2012

La clave es la unidad


Las anestesias a que nos han sometido nos han convertido en animales individuales, en lobos solitarios. Hoy más que nunca hemos de hacer frente con unidad a despilfarros basados en el ego y el amiguismo, en la corrupción y las corruptelas. La unidad debe derrumbar esos aeropuertos sin aviones, esos campos de fútbol sin futbolistas, esos circuitos de Fórmula 1 sin pilotos, esa ciudad de la Justicia sin vida, esas vías de tren abandonadas… 

En Madrid, Esperanza Aguirre ha tirado el dinero de la ciudadanía a paladas haciendo un Metro que llenó las urnas de votos pero que cada vez tiene más precio y menos horario. Con unidad hay que parar los recortes que nos acogotan en educación y sanidad.

Somos un 99 por ciento las personas que queremos seguir disfrutando del estado del bienestar. La clave está en la unidad de esa abrumadora mayoría.

La responsabilidad de las izquierdas no es ir a rebufo de las políticas de derechas que demuestran cada día su fracaso. Responsabilidad es unirse por encima de desencuentros absurdos, históricos, enquistados, a veces personales.

Sindicatos de clase, PSOE, IU, movimiento ecologista, asociaciones de vecinos, de consumidores, intelectuales, artistas…, el auténtico tejido social coincide en lo fundamental. Apartemos el cainismo.

Despreciemos a los topos. Afinemos la unidad. Apoyemos a los mineros, maestros en el arte de la unidad en su marcha que llega a Madrid, rompeolas de todas las mareas, el 11 de julio.

viernes, 22 de junio de 2012

Todos somos mineros, todas somos mineras




(Foto de Fran Lorente)


Hace cincuenta años, en los duros, grises, fríos, oscuros años del franquismo, saltaba una chispa en la mina, en Asturias, que prendería en todas partes. Una chispa que despertó las conciencias, una chispa valiente, incluso alegre en la batalla. Marcos Ana lo cantaba así: Hay una lumbre en Asturias / que calienta España entera, / y es que allí se ha levantado, / toda la cuenca minera... / Empezaron los mineros / y los obreros fabriles. / Si siguen los campesinos / seremos cientos de miles.

Ahora vuelve a ser el momento de la mina, del talante minero. La mina es algo más que un oficio, es una forma de vida, es un sentimiento de amor/odio. La mina es un agujero en la tierra y son comarcas enteras. La mina es riesgo y solidaridad extrema. Ahí abajo, en las profundidades de la tierra, un trago de vino de bota sabe distinto y la palabra “camarada” suena diferente. Cuando la oscuridad se desvirga sólo con la tenue luz del casco y tu vida está en las manos del compañero, y la vida del compañero está en tus manos…, cambian las perspectivas. Son pequeños secretos que se desconocen en los despachos de los ministerios. 

Por eso, los mineros, sus mujeres…, siempre ganan. Es el momento de que todos seamos mineros, de que todas seamos mineras.

Los mineros están marchando a Madrid. Llegarán el 11 de julio. #marchanegra

jueves, 21 de junio de 2012

Hysteria: de vibradores y feminismo, con humor y con amor


Están las cosas para ver comedias. Y si de paso dejan dos o tres perlitas con fondo, pues mucho mejor. Y si hay unas gotas de romanticismo, mejor todavía. La invención del vibrador es buena excusa para presentar unas pinceladas de lo que era la Inglaterra victoriana, la miseria existente, la hipocresía de su burguesía y como la mujer, fuera de la clase social que fuera, siempre era víctima de una sociedad patriarcal y machista. Esperemos que la peli no la vea Gallardón, no vaya a darle la idea de volver a considerar la histeria femenina, una enfermedad.
  
En los albores del feminismo se encontraba en el socialismo un punto de encuentro. Era el sueño de la protagonista de Histeria, Charlotte Dalrymple, “las mujeres unidas”, quien conseguirá el aplauso de todas (pobres, burguesas, prostitutas…) en una de las mejores escenas de la cinta, durante el juicio. Charlotte (interpretada por Maggie Gyllenhaal) es la mala, la mujer que se rebela, sufragista, solidaria, peleona. La mujer que ve la pareja como algo entre iguales, y que tiene claro que las mujeres que tienen que buscarse la vida para comer, no tienen tiempo para “los nervios de la clase media”.

Esos “nervios” son la “histeria femenina”, que hasta 1952 fue considerada una enfermedad de mujeres. Allá por 1870 los síntomas estaban claros: desfallecimientos, insomnio, retención de fluidos, pesadez abdominal, espasmos musculares, respiración entrecortada, irritabilidad, pérdida de apetito y “tendencia a causar problemas”. La curación, teniendo en cuenta que la ciencia había decretado que las mujeres no podían tener orgasmos sin penetración, era masajear médicamente el clítoris de la histérica hasta que tenían un “paroxismo”, y se quedaban relajadas.

El médico suplía a esos maridos puritanos que no sabían hacer el amor a sus mujeres, ni con la forma, ni con la frecuencia debida. El uso de la mano resultaba agotador, hasta que Joseph Mortimer, un joven médico, inventa junto a su amigo millonario, Edmund St. John, un friki de la electricidad, el vibrador eléctrico. El vibrador se convertirá desde el principio en un éxito, en sus inicios, como material sanitario. Con el tiempo, no hace tanto, se ha convertido en juguete sexual.



Directora: Tanya Wexler.
Guión: Stephen Dyer, Jonah Lisa Dyer.
Reparto: Hugh Dancy, Maggie Gyllenhaal, Felicity Jones, Rupert Everett, Anna Chancellor, Gemma Jones, Jonathan Pryce.
País: Gran Bretaña.

miércoles, 20 de junio de 2012

Joseph Stiglitz: La austeridad no es el camino


Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía en 2001, ha intervenido en el preámbulo del I Congreso Economía, Trabajo y Sociedad, organizado por la Fundación Primero de Mayo. En palabras del secretario confederal de Estudios de CCOO, Rodolfo Benito, “una de las personas más autorizadas en el terreno económico internacional”.

(La foto es de Fran Lorente)


Ignacio Fernández Toxo, secretario general confederal de CCOO y  de la CES (Confederación Europea de Sindicatos) que intervino como "telonero", destacó que lo más dramático de la situación que está pasando es que hay alternativas. Proclamó Toxo que es necesario un nuevo contrato social para Europa, que “es posible enfrentar la crisis de otra manera y reforzar la democracia”. Y al tiempo que llamó a la movilización, reclamó una refundación de Europa, porque “está mal parida, y no es posible una moneda única sin política”.

La ponencia de Stiglitz, a pesar del tono, no se caracterizó por el optimismo. Al premio Nóbel de Economía le resulta preocupante que no se aproveche la crisis para afrontar cambios legislativos y que en vez de rectificar, se vuelva a la situación anterior.

En su opinión, la estrategia de la Unión Europea está abocada al fracaso. Los mercados, por sí solos, no son estables y crean burbujas, como la inmobiliaria. Paralelamente, aumenta el desempleo y se generan desigualdades.

Stiglitz arremete duramente contra las políticas de austeridad, que en su opinión, “ha destruido la confianza y el crecimiento”. Asegura el prestigioso economista que ningún país ha salido de las crisis con austeridad, ésta “no hace más que estropear las cosas”. España, por ejemplo, ni puede  devaluar su divisa, ni tiene grandes socios comerciales…, y ningún líder explica cómo crecer con austeridad.

Las políticas adoptadas son erróneas, y “llegan a empeorar la situación, como la reforma laboral decretada en España”, afirma Stiglitz.

El premio Nóbel de Economía también es claro con respecto al euro: “Si Europa y Alemania no van más allá de la austeridad, el euro desaparecerá despacio y creando gran dolor”. Y concreta, “el euro está más que en peligro. El sistema se desplomará, pero no sabemos cómo”.

Lo que no entiende Joseph Stiglitz es cómo después de la Depresión de 1929, el FMI ha hecho recomendaciones multitud de veces a países que estaban en crisis, y de la crisis, gracias a estas medidas, pasaron a la recesión y de la recesión a la depresión. Y ahí seguimos.

Para terminar con una guinda optimista, asegura el economista que la clave de la solución está en la sociedad civil, de la que forman parte los sindicatos.

lunes, 18 de junio de 2012

Huelga en la minería. Por ellos, por todos

Acaba de empezar la jornada de lucha de la minería. Ya hubo en Asturias una revolución en 1934; ya hubo en 1962 unas huelgas en las minas que encendieron la chispa de la lucha antifranquista camino a la democracia; ahora es el momento de los nietos y los hijos de aquellas personas que lucharon. 

Esperamos que los mineros vuelvan a marcarnos el camino, que despierten nuestra conciencia anestesiada, que nos animen a quitarnos el miedo. Que nos devuelvan la alegría de pelear por nuestros derechos. Ahí va Santa Barbara. Por ellos. Y por todos:




 

jueves, 14 de junio de 2012

Historias y Elogio del pan


La luz que de tus pies sube a tu cabellera,
la turgencia que envuelve tu forma delicada,
no es de nácar marino, nunca de plata fría:
eres de pan, de pan amado por el fuego.

La harina levantó su granero contigo
y creció incrementada por la edad venturosa,
cuando los cereales duplicaron tu pecho
mi amor era el carbón trabajando en la tierra.

Oh, pan tu frente, pan tus piernas, pan tu boca,
pan que devoro y nace con luz cada mañana,
bienamada, bandera de las panaderías,

una lección de sangre te dio el fuego,
de la harina aprendiste a ser sagrada,
y del pan el idioma y el aroma.

Pablo Neruda
Soneto XIII


Surge a diario en la mesa de la más humilde tasca con menú del día y en el más lujoso de los restaurantes; indispensable para el bocadillo del rápido almuerzo o de esa frugal cena, nos lleva acompañando miles de siglos. El pan es protagonista en las religiones, es bandera en motines y revoluciones, consigna de las más diversas ideologías, presente como ningún otro alimento en refranes y dichos populares… “Pan”, en la mitología griega era el dios de todo, de la naturaleza.

Desde luego, cuando le hincamos el diente no somos conscientes de cómo surgió, en la Edad Piedra, ni agradecemos lo suficiente el “descuido” del panadero egipcio que hace seis mil años dejó sin cocer la masa y la fermentó accidentalmente. Después, al cocerla sobre la piedra, la masa aumentó de volumen y logró ser blanda, esponjosa, ligera y con mejor sabor. No es hasta el siglo XVII cuando se le añade la levadura para lograr ese mismo efecto.

No está demasiado claro dónde surge el pan como mezcla de agua, harina y sal (pan ácimo, sin fermento, ni levadura). Las primeras noticias parecen situarlo en Egipto, Babilonia y los pueblos mesopotámicos. También se puede hablar de pan en las antiguas civilizaciones precolombinas y en las ancestrales culturas orientales, aunque su base eran otros cereales distintos al trigo.

Sí parece claro que Egipto tuvo las primeras grandes cosechas de trigo entre el sexto y el quinto milenio antes de nuestra era. De Egipto se exporta a la Grecia clásica, donde comienzan a surgir exquisitos y esmerados panaderos con nuevos útiles para la elaboración de los panes. El Imperio Romano descubre en Grecia el preciado alimento y lo extiende por Europa, África y Asia. En el siglo II después de Cristo, un escritor grecorromano describe hasta setenta y dos formas distintas de hacer pan.

Parece documentado que los patricios (clases altas), tenían acceso al pan blanco, siendo para los plebeyos el pan moreno. Incluso había panes de inferior calidad reservado a esclavos y prisioneros. Los romanos también progresan técnicamente en la elaboración del pan. De hecho sofistican los hornos. Curiosamente, el término “horno” tiene como raíz etimológica, forn, igual que fornicatio y fornix. Es más, fornix era una habitación abovedada donde las prostitutas del Imperio recibían a los clientes. El lugar donde se cocía el pan adquiere el mismo nombre por ser también una habitación de similares características.

Religión y “milagros”

El pan es fundamental en el mundo hebreo y cristiano. La Biblia está repleta de alusiones al simbólico alimento, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Dios castigó a Adán, después de comer la manzana presentada por Eva, “con el sudor de tu rostro ganarás el pan”. Y ya el cristianismo verá como Jesús multiplica los panes en las bodas de Canáan e identifica –en la última cena- su cuerpo con el pan. Eso sí, el judaísmo sólo consume pan ácimo –sin levadura-, porque es así como se considera puro.

El otro día me contaban mucho mejor de lo que yo lo hago ahora, que hubo un tiempo, allá por la Edad Media, en que los habitantes de los países que consumían pan de centeno comenzaron a tener problemas de salud. Os podéis imaginar como debían andar las tripas del personal… Pues bien, comenzaron a observar… ¡el milagro! Los peregrinos enfermos que recorrían el Camino de Santiago, sanaban, ¡alabado sea Santiago! (sobre Santiago os recomiendo ESTA entrada). Y ¡hala! diarreas, dolores y espasmos sanaban yendo caminito de Santiago. En lo que no cayeron los doctos peregrinos era que el mal lo proporcionaba el pan de centeno, y la curación no era tanto por peregrinar rezando y rezando como por el cambio de dieta. Que los peregrinos abandonaban el pan de centeno, enfermo de virus, bacterias o vaya usted a saber; en beneficio del pan de trigo. Pan que consumían etapa tras etapa con propiedades terapéuticas desconocidas.

Como vemos, el desarrollo en la cocción del pan implica un paralelo desarrollo tecnológico y agrícola. Gracias al consumo de pan, el hombre se preocupa de tener preparadas las tierras para que ofrezcan buenos trigos, con lo que surge el barbecho, o el descanso que se le da a la tierra algunos años entre plantación y plantación. Se desarrollan los útiles para recoger el trigo, para separar el grano de la paja y para triturar el grano hasta convertirlo en harina.

Molinos y gigantes

Por tanto, gracias al pan, Cervantes pudo escribir su capítulo de El Quijote dedicado a los gigantes que no eran otra cosa que molinos de viento manchego. Los primeros molinos de viento datan del año 833 y se construyeron fundamentalmente en España, norte de Alemania, Holanda e Inglaterra. Previamente, los romanos ya inventaron los molinos de agua allá por el siglo IV.

Durante la Edad Media comienzan a aparecer cooperativas y hornos públicos. En la mayoría de los pueblos existía un horno al que todos iban a comprar el pan. En el campo, era fácil que el pan se fabricara en el propio molino y se compraba en grandes cantidades. Fue en esta época, en un periodo de sequía y enfermedad causada por el gorgojo (larva de insecto que se alimenta de las semillas), cuando Carlomagno ordenó “que el número de panaderos esté siempre al completo y que el lugar de trabajo esté siempre limpio y ordenado”.

A través de la historia el pan ha acompañado al ser humano y éste lo moldeaba a su gusto. En Egipto le daban forma de trenzas, corazones…; en Grecia lo amasaban en forma de racimos de uva; en Roma se moldeaba con formas cuando se utilizaba en homenajes; en la Europa Medieval se le daba forma de plato y en las bodas con forma de anillos.

El pan se convertiría a partir del siglo XVIII en símbolo de muchas reivindicaciones sociales. La revolución francesa tuvo como una de sus causas inmediatas el aumento del precio del pan. La esposa de Luis XVI, María Antonieta, ante una revuelta previa al 14 de julio de 1789, en tono despreciativo se dirigió a los hambrientos diciendo: “Si no tienen pan, que coman tortas”. María Antonieta terminó guillotinada, pero ha quedado el dicho popular “a falta de pan, buenas son tortas”.

De la tapa al sándwich

Son innumerables los tipos de pan: moreno, candeal, panini, baguete, payés, parisina, de molde, de hogaza, de barra…, igual que es innumerable el acompañamiento que hace. Desde el mediterráneo pan con aceite; al que se le puede añadir sal, azúcar o tomate (uno de los mejores inventos catalanes) y ajo; hasta la indispensable base de tapas y pinchos.

No podemos olvidar un invento del siglo XIX, el sándwich. Se dice que el conde de Sandwich era un ludópata y que su cocinero tuvo que inventar el sándwich para que aquél no tuviera que abandonar la mesa de juego. La primera mención al sándwich fue en una novela de Balzac, en 1836.

Y termino con mucho pan, mucho aceite y mucho tocino manchego en tono un poquito más duro que la tradicional jota castellano manchega. Tierra de molinos harineros:


miércoles, 13 de junio de 2012

Conchi Blanco: Pinche de cocina de hospital


Conchi Blanco, casada y con dos hijos, nació hace 47 años en la capital, aunque ahora vive en Móstoles, después de haber pasado por La Fortuna (Leganés). Allá por 1987, Conchi cuidaba niños y echó una solicitud para realizar suplencias de pinche de cocina en el Hospital 12 de Octubre. Llegó el verano y la llamaron. Tuvo que elegir entre vacaciones o trabajo y, evidentemente, eligió trabajo. Tras las suplencias vinieron los contratos, la interinidad y la plaza en propiedad.

(La foto, lógicamente, es de Fran Lorente)

El puesto de trabajo de Conchi está en la cocina “pura y dura”, aunque pinches hay también de planta, para realizar el reparto; en la cinta de emplatado y en el tren de lavado.La jornada comienza a las ocho de la mañana y, prácticamente al tiempo que se preparan los desayunos, se comienza con las comidas, “hay que darse cuenta que hay que realizar alrededor de mil servicios individualizados”. En la cocina de un hospital público el grado de precaución y calidad es extremo. La elaboración de los alimentos se realiza en la denominada “cadena de marcha adelante” para evitar contaminaciones. Es decir, el proceso se inicia en el “cuarto de elaboración”, de ese cuarto se pasa a otro y ninguna materia prima puede retroceder en la cadena para evitar que se contamine. Hay cuartos para verduras, pescados y carnes.

Asegura Conchi que el trabajo en la “cocina pura y dura” es duro pero llevadero gracias a la mecanización, aunque “cargar pesos, soportar los vapores de las ollas o el calor de las planchas es algo invetible”.
Sobre las diez y media, los cocineros comienzan el cocinado al tiempo que se van preparando salsas y condimentos. En este pequeño mundo que es la cocina de un gran hospital el mundo tiene su reflejo. Ocho personas se dedican a la cocina, seis hombres y dos mujeres; las gobernantas, mujeres, son cuatro; y la inmensa mayoría de pinches son mujeres. No más de una docena son hombres.

Más exclusividad que “El Bulli” 

A eso de las 12 del mediodía entra en funcionamiento la cinta de emplatado. El servicio de nutrición y dietética prepara la dieta de cada paciente. Explica Conchi que hay “nada más y nada menos” que 43 códigos de dietas (para colesterol, diabetes, dietas sin grasa, con más o menos calorías…) Además existe una dieta basal, “una dieta cero” en la que el paciente puede elegir entre dos primeros platos, dos segundos y postre.

Cuando el menú llega a la cinta, se canta el número de código y se emplata cada uno. Al final de la cinta se cierra la bandeja, se comprueba y se mete en el carro para repartir a los pacientes, “es un trabajo meticuloso en el que sin duda la exclusividad es mayor que en El Bulli”, sonríe Conchi, y reconoce que sí hay una sana competencia entre hospitales por ver quien tiene mejor cocina.

Nuestra pinche de cocina desmonta la leyenda negra que existe sobre la comida de los hospitales, “claro, a veces la comida está muy insípida porque la dietista así lo impone. Hay que entender que la alimentación del hospital es parte del tratamiento terapeútico y que no se puede condimentar como en casa”. Además, considera Conchi que, “en general, estamos mal acostumbrados con los sabores y que se abusa de la sal. A veces, cuando cocinamos en casa o en restaurantes echamos hasta tres veces sal en el mismo plato: antes de elaborarlo, en la elaboración y después de la elaboración y eso que la materia prima ya tiene sal, cualquier verdura, carne o pescado está compuesto de sales”.

El único inconveniente que reconoce Conchi que a veces ocurre es por la temperatura, “es complicado mantener los platos calientes en un lugar tan grande, pero estamos trabajando para mejorar esto”.
En el reparto de los platos por las plantas suelen colaborar con las pinches el personal de enfermería. Al paciente no se le mete ninguna prisa para que acabe. Incluso, a veces, queda la bandeja hasta el siguiente turno.

Pero “el buen fregado” se arma en el “tren de lavado”, que es a donde se llevan todas las bandejas después de las comidas. Ahí colabora todo el mundo, se va “desbarasando”, que es vaciar las bandejas con orden (vasos con vasos, cubiertos con cubiertos, platos con platos…), hasta que se deja todo preparado para la cena y…, vuelta a empezar.

La Ocurrencia de pagar 

No hace mucho saltaba la noticia de que algunas comunidades autónomas tenían intención de cobrar (o mejor, cobrar por segunda vez) los menús de los hospitales. A Conchi le parece una barbaridad porque, entre otras cosas, muchas personas optarían por traer de casa  la alimentación, y la alimentación del hospital es parte del tratamiento terapuéutico. La alimentación puede retrasar o impedir una recuperación. Los menús van pautados en relación a la medicación que se suministra al paciente. Un paciente no puede automedicarse ni autoalimentarse. El uso de sodio en ancianos, por ejemplo, puede ser veneno, y eso se controla en el hospital.

Además del proceso habitual existe en el 12 de Octubre lo que se denomina “la cocinilla”, para elaborar menús infantiles, para alergias y para dietas muy especiales que cuenta con dos pinches y un cocinero.
Con estas ocurrencias, la enfermedad se convierte en un agravante de diferencias sociales. Sólo por estar de baja, ya tienes menos ingresos, si además tienes que pagar por pagar en el hospital…

Ser mujer y no morir en el intento 

En casa de Conchi, la comida y la compra suele hacerla su marido. Ella se dedica a la cena, eso sí. Nos cuenta que ha podido conciliar su vida familiar porque su turno de trabajo es de mañana, de ocho a tres, con lo que coincide el horario en que su hijo pequeño está en el colegio. Con el turno de tarde la cosa es más complicada, pues se entra a las tres y se sale a las diez.

Pero ella puede con todo: con los hijos, el trabajo y con los estudios, que acaba de aprobar el curso de Auxiliar de Enfermería. Aunque le gusta ser pinche, espera poder aprobar el examen para auxiliar cuando se convoquen plazas.

Y ahí va un clásico de cocineros:






domingo, 10 de junio de 2012

Día 1 del rescate. Indignada María Jesús Nogueiro


El pasado mes de septiembre. El día de mi cumpleaños se me presentó María Jesús Nogueiro Sánchez. Una mujer que sobrepasa los setenta en edad pero no en espíritu. María Jesús estaba indignada. Y sigue. Seguro que hoy un poquito más si cabe. Fue profesora de niños “muy especiales” me contaba y ahora ha descubierto su pasión por las letras y la poesía.

En septiembre me dejó unos preciosos poemas para que los transcribiera aquí. Al menos, Rebelión. No se me había olvidado. Ni mucho menos. Pero, en todos los órdenes, este último año ha sido… No encuentro calificativo para este último año. Incluso algunos meses La vida desde el lago ha generado telarañas. Todo ha venido ocurriendo deprisa. A paladas se sucedían acontecimientos.

Claro. No es excusa. María Jesús estaba ya un poco preocupada por mis ausencias y la semana antes del rescate nos encontramos. Sigue indignada. Como tantos abuelos y abuelas. Veo estos días como también los autodenominados yayo flautas son maltratados por la policía cuando protestan con sus poemas, con sus versos, con su experiencia, sus vivencias. Va por las personas más mayores. Que ya lucharon por dejarnos un mundo mejor y siguen en la brecha. Gracias.

Rebelión

¡Compañeros, mis hermanos!
la Historia nos lo enseñó
no nos olvidemos de ello:
Desde hace miles de años
el mundo tiene en su seno
hombres que son opresores
de los sueños y derechos.

Impasibles nos los  matan
nos ahogan los deseos
aplastando sin piedad
cualquier viento que nos traiga
sabores, alientos nuevos
esperanzas de igualdad
de vida, de honor, de respeto.

Sus vientos son opresores
son tsunamis,  causan muertos
son huracanes que gritan
con voces desde el infierno
el averno de sus almas
y su corazón de hierro.


Necesitan tener esclavos
no saben vivir sin ellos
no les basta con dominar
disfrutan causando miedo
teniéndonos atenazados
con hambre, enfermedad
¡sin sueños!

No os asustéis mis amigos
no creáis que exagero
los conozco, ¡qué dolor!

¡Siento cómo me rebelo!

(Muchas gracias a Sara que me ha ayudado con la transcripción)

Y ahí va este Chopin revolucionario para rebeldes con causa como María Jesús.


sábado, 9 de junio de 2012

De Guindos, Rajoy, Merckel y los rescatadores

Por fin hemos sido rescatados con 100.000 millones de euros. Bueno rescatada, que la rescatada ha sido España. Por fin vamos a aparecer en todos los medios internacionales, vamos a llenar portadas por un asunto económico y no por que el rey mate elefantes con su amante, o las monjas españolas hayan robado y mercadeado con miles de niños. Por fin la prensa internacional no nos va a sacar los colores por la patética persecución a Garzón al intentar investigar y hacer justicia con los crímenes del franquismo. Por fin entramos en el mundo.

Vale, el ministro The Windows o  De Guindos, dice que no es un rescate, que es una ayuda, "un apoyo financiero". Pero es mentira. Es un rescate. Y punto. Rajoy no está. Si acaso preparado para ver el fútbol. El ministro, aunque nervioso, da a entender que esto es maravilloso, vamos, casi casi que "España va bien". Otra vez.

Yo me apunto con los mineros como estos de AQUÍ, y mientras tanto, ahí va mi homenaje a Merckel y los rescatadores y esta noche todo el mundo a decir GUTEN ABEND: